Marzo es el mes de las Mujeres, tiempo propicio para continuar afianzando la premisa de que todas las mujeres merecen trascender de invisibles a invencibles y ser visibles, logrando que cada uno de sus actos inspiradores impacten al mundo. Hay historias que merecen ser leídas por todos y todas, para rehumanizar esta humanidad que se pierde en los afanes, ese trajín que nos despista de lo fundamental para llenarnos de estrés, ansiedades y desesperanzas.
Hoy traigo una historia esperanzadora en el camino de transformación que necesitamos construir, un camino en equidad e igualdad de derechos, hablo de Angie Castrillón una joven guajira que ha heredado la fuerza de su linaje y la resiliencia de las mujeres que la han formado sobre un base de valores y amor por el servicio, ella es nieta de la matrona Ana Rosado Redondo (fallecida), hija de Irula Briasco y ahijada de Bicelis Brito, referentes de poder femenino que han iluminado su camino, un camino de amor a servir y aportar a nuevas realidades.
Una vida con pasión por el servicio
Angie es una joven apasionada por el baloncesto, creyente, estudiante de Derecho, lideresa y voluntaria de diferentes iniciativas sociales, enamorada de su tierra guajira y generadora de cambios, para ella ser voluntaria significa lo siguiente:
“Ser voluntaria lo veo desde dos esferas muy importantes para mí, primero desde un servicio y como este le brinda sentido a mi vida. Ya que soy fiel creyente que colocar a disposición de los demás las habilidades y cualidades que uno posee nos hace ser mejores y mucho más fuertes. Y segundo lo siento como la fuerza que le da poder a una causa justa, y que al mismo tiempo me hace crecer como persona me permite defender mis ideales y construir opinión propia desde donde mi realidad lo permite y mi imaginación sin límites logra llegar. Porque ser voluntaria de espacios de crecimiento social nos coloca un paso más adelante de lo que queremos como sociedad. Una golondrina si hace verano y aunque no sea el cambio aporto algo para lograrlo. Eso me digo para motivarme a participar de distintos espacios”
La forma de pensar de Angie, genera esperanzas en la nueva generación una generación llamada a impactar el mundo, a aprovechar los avances tecnológicos para beneficio de la humanidad, a visionarse de manera globalizada y ambiciosamente transformacional, no es una generación de – cristal – como muchos equivocadamente le llaman, considero que es una generación de – roble – exigida a la resiliencia, la creatividad y la valentía, dispuesta a no ser inferiores a tales desafíos.
Mujeres tejedoras de nuevas realidades
Angie es una joven que ha comprendido su rol activo como tejedora de nuevas realidades, sus acciones lo confirman dado que ha su corta edad, ha coliderado procesos tan importantes como –Tedx Riohacha– y otras iniciativas juveniles que generan valor social al territorio y a los proyectos de vida de la comunidad.
Ella afirma que:
Yo le encuentro sentido a mi vida, a través del servicio, mi fe, mi familia y mis amigos o amigas, sé que para algunas personas el servicio es algo que se hace hacia otros, pero para mí es lo que me construye y me forma como persona. Mi fe me ayuda a guardar esperanza y amor, mi familia me brinda los cimientos que necesito para sentir que cada vez que avanzo no estoy sola y que ya tengo las enseñanzas que ellas han transmitido en mí.
Angie nos recuerda que no importa que edad se tenga, lo fundamental es encontrar un propósito, la sociedad no puede seguir considerando que los y las jóvenes son el futuro, sino que son un presente que no puede seguir siendo aplazado y que merecen oportunidades para el despliegue de todas sus capacidades.
Como afirma, la inspiradora Angie:
Como joven considero que participar de espacios sanos de crecimiento, de conocimiento, de motivación, me permite aprender, dichos espacios son los mismos dónde te encuentras con más jóvenes que lo hacen todo más fácil o al menos no fácil, pero si más llevadero y allí mismo es donde están mis amigos en esos espacios dónde se encuentra bienestar, tranquilidad y un millón de posibilidades para encontrar inspiración que en algún momento de nuestra vida será todo el sentido que necesitamos. Porque la vida es eso que pasa mientras estamos haciendo otros planes. Ese es mi lema de vida.
Lo anteriormente expuesto permite afirmar que mujeres como ellason fuentes de inspiración y demuestran que la Guajira puede reinventarse y trascender a todas las crisis que detienen su desarrollo. Vivan las mujeres guajiras que no se le arrugan a nada. Gracias, Angie Castrillón por ser generadora de grandes transformaciones. Todas las buenas estrellas para las mujeres que, como tú se comprometen a plantar la grandeza femenina en cada reto asumido.







