El vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, responsabilizó al Gobierno del presidente saliente, Gustavo Petro, por la decisión de Estados Unidos de imponer nuevos aranceles de entre el 10 % y el 12,5 % a las importaciones provenientes de 80 países, entre ellos Colombia, en el marco de medidas adoptadas por ese país para combatir el trabajo forzado en las cadenas de suministro.
Las declaraciones fueron entregadas tras el regreso de Restrepo de Washington, donde sostuvo reuniones con funcionarios de la Administración del presidente Donald Trump y representantes de organismos multilaterales. Según explicó, desde el 12 de marzo de 2026, e incluso antes, el Gobierno estadounidense había solicitado a Colombia adoptar medidas para garantizar que las importaciones no estuvieran relacionadas con prácticas de trabajo forzado, requerimientos que, aseguró, no fueron atendidos por la actual administración.
El vicepresidente electo se pronunció durante el evento ‘CAF, un aliado estratégico de Colombia 2026-2030’, realizado en Medellín, donde el presidente del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), Sergio Díaz-Granados, anunció un compromiso de financiación por 9.000 millones de dólares para el país. En ese escenario, Restrepo afirmó que la falta de acciones oportunas por parte del Gobierno nacional derivó en la aplicación de las nuevas medidas comerciales por parte de Estados Unidos.
Asimismo, sostuvo que la administración del presidente electo Abelardo de la Espriella ya adelanta gestiones para resolver la situación. En ese sentido, indicó que el futuro ministro de Comercio, Industria y Turismo, Mauricio Gómez Amín, sostendrá mesas de trabajo con representantes del Gobierno estadounidense, cuyo primer encuentro está previsto para el próximo martes.
Restrepo señaló que en esa reunión se presentará un borrador de decreto orientado a atender las observaciones de Estados Unidos sobre las importaciones con posibles componentes de trabajo forzado. Afirmó además que el nuevo Gobierno busca corregir la situación y restablecer las condiciones para el comercio bilateral.
Los nuevos aranceles fueron anunciados por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos y reemplazan el gravamen temporal del 10 % que había sido impuesto durante la administración de Donald Trump. La medida hace parte de una nueva etapa de la política comercial estadounidense frente a países que, según ese Gobierno, no han fortalecido los controles para prevenir el trabajo forzado en sus cadenas de producción e importación.








