La Policía Nacional, a través de la Dirección de Antinarcóticos, desarrolló la Operación Tormenta, una ofensiva simultánea en 14 departamentos del país que permitió afectar de manera significativa la capacidad operativa de las organizaciones dedicadas a la producción y el procesamiento de drogas ilícitas.
Como resultado de la intervención, las autoridades inhabilitaron 410 infraestructuras utilizadas para actividades relacionadas con el narcotráfico. Estos lugares eran empleados por las redes criminales para el procesamiento y almacenamiento de sustancias ilícitas, por lo que su destrucción representa un golpe a la cadena de producción de estas organizaciones.
La Policía Nacional señaló que esta operación también impacta las finanzas de los grupos delincuenciales, al reducir su capacidad para fabricar y comercializar drogas ilegales. Asimismo, indicó que continuará desarrollando acciones coordinadas en diferentes regiones del país para combatir el narcotráfico y debilitar las estructuras criminales que obtienen recursos de esta actividad ilícita.
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