Una operación coordinada entre autoridades de Colombia y Costa Rica permitió interceptar un cargamento de 2.600 kilogramos de clorhidrato de cocaína que era transportado por vía marítima hacia Norteamérica, golpeando de manera significativa las finanzas de las organizaciones dedicadas al narcotráfico.
El procedimiento se desarrolló en Cabo Matapalo, Costa Rica, como parte de la estrategia Esmeralda Plus, con la participación de la Policía Nacional de Colombia, la Armada Nacional y el Organismo de Investigación Judicial de Costa Rica. La droga era movilizada en una embarcación tipo semisumergible de perfil bajo que había partido desde la costa pacífica colombiana y tenía como destino final Estados Unidos.
Durante la intervención fueron capturados en flagrancia tres presuntos integrantes de la estructura criminal: dos ciudadanos colombianos y un ecuatoriano, quienes quedaron a disposición de las autoridades competentes.
De acuerdo con información de inteligencia, el cargamento estaría vinculado al Cártel Jalisco Nueva Generación, que presuntamente habría adquirido la sustancia ilícita a grupos armados con presencia en los departamentos de Nariño y Cauca.
Las autoridades estiman que esta incautación representa pérdidas superiores a los 20 millones de dólares para las redes del narcotráfico y evitó que más de seis millones de dosis llegaran a los mercados ilegales internacionales.
El resultado fue destacado por las autoridades como una muestra de la importancia de la cooperación internacional para enfrentar las organizaciones criminales transnacionales y frenar las rutas utilizadas para el tráfico de drogas en la región.
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