El jefe de despacho presidencial, Alfredo Saade, anunció que está listo el acuerdo con Portugal para implementar el nuevo modelo de pasaportes que será producido por la Imprenta Nacional en alianza con la Casa de la Moneda del país europeo. El anuncio se dio en medio de un ambiente tenso por la transición en la expedición de este documento clave para los colombianos.
“Estamos listos para firmar. Luego de reuniones técnicas, todo está acordado”, aseguró Saade a través de sus redes sociales. La declaración surge en un momento de alta incertidumbre, luego de que el Gobierno diera marcha atrás a la prórroga de 11 meses con la empresa Thomas Greg & Sons, firma que había manejado históricamente la producción de pasaportes.
La transición hacia el nuevo modelo ha estado rodeada de controversias. La excanciller Laura Sarabia había anunciado inicialmente la prórroga del contrato con Thomas Greg & Sons mientras se adecuaba la infraestructura necesaria para que la Imprenta Nacional asumiera completamente la expedición. Sin embargo, días después, el propio Saade anunció que el nuevo sistema operaría desde el 1 de septiembre.
Este giro provocó fuertes críticas, incluyendo las de la misma Sarabia, quien argumentó que la Imprenta Nacional aún no cuenta con la capacidad suficiente para asumir la producción a gran escala. La decisión generó caos en las sedes de expedición, largas filas y fallas en el sistema de agendamiento, lo que incrementó la presión ciudadana y política.
Ante este escenario, la Procuraduría abrió una investigación contra Saade, Sarabia y el canciller Luis Gilberto Murillo. A este último se le señala por presunto uso indebido de la figura de urgencia manifiesta, mientras que Sarabia habría impulsado el proceso a pesar de sus dificultades logísticas. Por su parte, Saade es investigado por una posible extralimitación de funciones, ya que la Cancillería no está bajo la dependencia directa de su despacho.
Aunque el Gobierno insiste en que todo está listo para arrancar el nuevo modelo, la viabilidad y ejecución de esta transición sigue siendo cuestionada por varios sectores, tanto por razones técnicas como por el impacto en los ciudadanos.








