El Gobierno de Estados Unidos, bajo la presidencia de Donald Trump, incluyó a Colombia en la lista de países que no cumplieron con sus compromisos internacionales en la lucha contra el narcotráfico durante el último año. La medida también afecta a Afganistán, Bolivia, Birmania y Venezuela, según informó el Departamento de Estado estadounidense mediante un comunicado dirigido al Congreso.
Según el documento, Colombia continúa figurando como uno de los principales países de tránsito y producción de drogas ilícitas, lo que contribuye al narcotráfico internacional pese a los esfuerzos locales de interdicción y erradicación. La descertificación no implica de manera inmediata la suspensión de la cooperación estadounidense, ya que el comunicado aclara que “la asistencia de Estados Unidos a Colombia es vital para los intereses nacionales de los Estados Unidos”, dejando abierta la continuidad de la ayuda en materia de seguridad y programas antidrogas.
La decisión se da en medio de una crisis de salud pública en EE. UU. por el tráfico de fentanilo y otras drogas sintéticas, consideradas por Washington una emergencia nacional. Datos oficiales indican que más del 40% de las muertes por sobredosis en ese país están relacionadas con opioides, lo que ha llevado a la administración estadounidense a tomar medidas más estrictas sobre la cooperación internacional en la lucha contra el narcotráfico.
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El anuncio ha generado un fuerte impacto político para el Gobierno del presidente Gustavo Petro, quien ha buscado implementar un enfoque distinto en la política antidrogas y abrir un debate internacional sobre estrategias alternativas. Minutos antes del anuncio oficial, Petro manifestó su inconformidad: “Hoy voy a anunciar que nos descertifican. Después de decenas de muertos de policías, soldados y de gente del común, todo lo que hacemos realmente no tiene que ver con el pueblo colombiano, incluso se afecta al pueblo colombiano, sino que es para impedirle a la sociedad norteamericana que no se embadurnen más las narices”.
Analistas señalan que esta descertificación podría debilitar el respaldo político de Washington a Colombia en materia de cooperación antidrogas, aunque la asistencia financiera y técnica no se vería interrumpida de inmediato. La medida también abre la puerta a presiones diplomáticas y a posibles ajustes en la estrategia de erradicación y control de cultivos ilícitos, en un momento en que el país enfrenta retos significativos por los conflictos territoriales relacionados con la producción de drogas.








