El Gobierno de Cuba elevó este sábado sus críticas contra Estados Unidos al asegurar que las recientes medidas adoptadas por Washington han intensificado la presión económica sobre la isla, especialmente en sectores estratégicos como el energético.
El ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, afirmó que las restricciones impuestas por la administración del presidente Donald Trump buscan limitar el acceso de Cuba a combustible, tecnología y recursos esenciales para el funcionamiento de su infraestructura eléctrica. Según el canciller, las sanciones afectan tanto a empresas extranjeras interesadas en suministrar petróleo o equipamiento para las termoeléctricas cubanas como a la estatal petrolera CUPET.
La controversia se produce tras la entrada en vigor, el pasado 1 de mayo, de una orden ejecutiva estadounidense que contempla sanciones contra entidades extranjeras vinculadas a sectores considerados estratégicos en Cuba, entre ellos energía, defensa, minería y servicios financieros. La medida también establece restricciones migratorias para personas relacionadas con entidades gubernamentales cubanas o señaladas por presuntas violaciones de derechos humanos y corrupción.
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Las disposiciones ya han tenido repercusiones en la inversión extranjera. La compañía canadiense Sherritt suspendió su participación directa en la extracción de níquel, mientras que cadenas hoteleras internacionales como Meliá, Iberostar, Blue Diamond y Archipiélago cesaron operaciones en instalaciones ubicadas en la isla.
Rodríguez sostuvo además que Washington ha ejercido presión sobre países que mantienen programas de cooperación médica con Cuba. En los últimos meses, naciones como Honduras, Guatemala, Jamaica, Antigua y Barbuda, Bahamas, Granada, Guyana y Trinidad y Tobago han puesto fin o modificado sus acuerdos en esta materia.
Las tensiones coinciden con una compleja coyuntura económica y energética para Cuba. Desde comienzos de año, la isla ha enfrentado prolongados apagones que, según reportes oficiales, alcanzan hasta 40 horas consecutivas en La Habana y 72 horas en otras regiones. Este escenario ha profundizado la desaceleración económica, con una proyección de contracción superior al 6,5 % durante 2026, sumada a una caída acumulada de más del 15 % registrada entre 2020 y 2025.








