Un adolescente de 14 años protagonizó este viernes uno de los ataques más graves registrados en Tailandia en los últimos años, luego de asesinar a sus dos abuelos en la vivienda donde residía y dirigirse posteriormente a una escuela en la provincia de Nonthaburi, al norte de Bangkok, donde abrió fuego contra docentes y personal del plantel. El hecho dejó siete víctimas mortales, además del atacante, y más de 30 personas heridas.
De acuerdo con las autoridades, las primeras víctimas fueron los abuelos del menor. Después, el joven llegó a la Escuela Debsirin portando una pistola que pertenecía a su abuelo y disparó contra profesores y trabajadores del centro educativo. La Policía aclaró que, aunque inicialmente se informó sobre estudiantes fallecidos, todas las víctimas dentro del colegio eran miembros del personal docente y administrativo. Nueve de los heridos permanecen en estado crítico.
El primer ministro de Tailandia, Anutin Charnvirakul, calificó el ataque como un acto cuidadosamente planificado y señaló que las investigaciones preliminares apuntan a que el adolescente sufría una fuerte presión académica ejercida por sus abuelos para obtener mejores resultados escolares. Tras cometer el ataque, el menor se quitó la vida cuando aún conservaba munición.
El colegio fue evacuado de inmediato y permanecerá cerrado hasta el próximo 17 de agosto mientras avanzan las investigaciones. Autoridades del Ministerio de Educación y la Policía inspeccionaron el lugar para recopilar evidencias y reconstruir lo ocurrido.
El caso reavivó el debate sobre el acceso a las armas de fuego en Tailandia, donde la legislación vigente, que data de 1947, ha sido señalada por diversos sectores como insuficiente. El ataque también vuelve a poner en discusión las medidas de control, tras convertirse en el tiroteo escolar más grave ocurrido en el país desde la masacre de una guardería en octubre de 2022.
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