Mantengo viva la esperanza que La Guajira sea la región que soñé y mi generación, pienso que ese sueño que perdura en mi será por fin realidad para las generaciones de mis hijos y las demás que ya comenzaron a llegar, con las innovaciones que ellas aspiran desde sus propias visiones del mundo globalizado en que nos movemos y de la vida, y con sus propias herramientas de trabajo, cada vez más avanzadas y sofisticadas.
No me importa que hayamos tenido frustraciones y que tengamos problemas que persisten y hasta se agudizan. Al parecer, es inevitable en la experiencia de los pueblos o al menos en nuestro caso, lo ha sido. Sé que superaremos los obstáculos si no claudicamos, si seguimos haciendo esfuerzos sinceros y sostenidos, sin desfallecer inspirados en la idea de democracia como forma de vida de convivencia y de gobierno.
Siempre me ha llamado la atención que se pregunte sobre los políticos “¿cuántos votos tienen?” por qué no preguntan “¿qué piensan?” o “¿qué harían si tuvieran decisiones en sus manos?” “¿de dónde vienen, qué han hecho?” siempre he tenido por principios que los votos son de los ciudadanos y cada quien en su momento decide a quién desea elegir.
Asignar la propiedad de los votos a los políticos es quizás un atavismo de la herencia colonial y luego de la independencia. De épocas de señores feudales, gamonales y caudillos que contaban electores como cabezas de ganado y eso de cada quien decidió a quien elegir sucedía en La Guajira, en todos los frentes por una causa u otra que ya mis lectores conocen, un caso específico al que me voy a referir es al joven ingeniero Carlos Arturo Robles Julio, quien se ha hecho a pulso y hoy ostenta el cargo de rector de la Universidad de La Guajira, al que llegó en franca lid tras unas elecciones universitarias en el año 2010 y luego en el año 2013 y luego en el 2017 fue nuevamente reelegido por su brillante gestión de manera unánime, por el estamento universitario. Quién lo creyera, el salto que ha dado en la vida, producto de sus luchas, esfuerzos y sueños y llegó con ese high potencial que lo caracteriza, como un brillante profesional guajiro y ha venido posicionando a la universidad con los mayores estándares de eficiencia y eficacia no solo en el plano regional, sino nacional.
Hoy Uniguajira como haciendo apología a la inmortal canción de Rafael Manjarrez ‘Benditos versos’ se adentra al mar así cual altanera y pretenciosa y se posesiona en los cuatro puntos cardinales del Departamento. Hoy es un orgullo ser egresado de la Universidad de La Guajira, por ello son tantos los profesionales que izan esa bandera de su claustro universitario.
Hoy Uniguajira ondea victoriosa de la mano de su rector, de su Consejo Superior, de su cuerpo de docentes, administrativos, directores provinciales de Villanueva, Fonseca y Maicao. Cuánto ha mejorado y cuánto ha crecido Uniguajira. La acreditación de programas académicos ha sido uno de los grandes logros de Carlos Robles Julio. Sus próximos objetivos que tiene fijado con la alma máter: poner en funcionamiento las facultades de economía, ciencias agronómicas, medicina y enfermería. Una de sus máximas en sus logros profesionales, es que los egresados deben hacer parte del gremio universitario, eso ha venido sucediendo y quién mejor que ellos para trabajar con más sentido de pertenencia y amor por su universidad.