Siempre lo mejor ante la oscuridad es una luz de esperanza. Y eso parece volver a ocurrir en La Guajira ante el anuncio del sr. presidente electo, que una vez posicionado este 7 de agosto del 2026, iniciará a cumplir su ofrecimiento de campaña cual fue: gobernar desde los departamentos. Prometió instalar Puestos de Mando Unificados Territoriales para solucionar problemas específicos de las regiones de forma descentralizada.
Lo que no debe volver a ocurrir, como ya ocurrió con el presidente Petro, es que se venga el presidente con todo su estamento ejecutivo para La Guajira y no estemos preparados lo suficientemente ni como instituciones oficiales, ni como academia, ni como sociedad civil y gremios, ni como entidades privadas con poder de planeación que promueven el desarrollo económico, ni como organizaciones sociales, ni sindicales para aprovechar institucionalmente, técnicamente, políticamente y comunitariamente otro momento como este, para que él tome y tomen los miembros de su staff ejecutivo, las decisiones que necesitamos y le convienen al desarrollo integral de La Guajira.
Estas oportunidades las hemos vivido muchas veces en La Guajira, pero debemos reconocer que no hemos tenido ni ‘la chispa’, ni la habilidad, ni la unión de sus líderes para prepararnos convenientemente y aprovechar esos ‘cuartos de hora’ que nos han regalado mandatarios y agentes del poder político-administrativo de la nación, como si lo han sabido hacer los líderes de otros departamentos, incluso nuestros vecinos del Cesar, y han obtenido recursos, obras de infraestructura, apalancamiento gubernamental, fortaleza política, servicios esenciales y ahora tecnologías, que sean inicio o disparadores del desarrollo regional sin atajos, sin curvas peligrosas y que sean como naves bien timoneadas que salen de puerto seguro y llegan sin contratiempos a destinos ciertos.
Mucho hemos hablado los guajiros de la deuda histórica de la nación con La Guajira, y eso es cierto. Mucho nos emocionamos cuando situaciones como esta se nos presentan y así ha pasado con los directores de la Dian, con los ministros de agricultura y directores de la Agencia de Desarrollo Rural (ADR), con el director de Invías, con el presidente de Ecopetrol, en fin, con todos los incidentes en el desarrollo integral de La Guajira, pero sin dolernos, también debemos reconocer que hemos actuado como golondrinas solitarias muchas veces, sin la fuerza política que las credenciales de parlamentarios tienen, o los gerentes o presidentes de gremios nacionales, o de entes corporativos regionales, y muchas veces nos quejamos “que no nos paran bolas, que no nos escuchan, quizás porque somos guajiros”. Muchos son los manifiestos, comunicados, cartas y pronunciamientos de todo tipo que hemos hecho tratando de despertar la solidaridad nacional, o de los entes de poder del Estado y los gobiernos de turno, y la verdad es que, debiéramos haber recibido más de lo que hasta ahora se ha conseguido, comparándolo con lo que La Guajira aporta a la Nación para su Producto Interno Bruto y manejo de regalías.
Todo este largo preámbulo no es para culpar o señalar a nadie de nuestra desgraciada situación de atraso global, situación que debería ser mejor desde hace muchos años, desde el desarrollo económico, social, comercial, de bienes y servicios, hasta los intangibles como son la reputación, la imagen corporativa y un mejor posicionamiento institucional y de nuestro talento humano.
Entonces, si nos apegamos a la definición de ‘Patria milagro’ que propone el presidente Abelardo De la Espriella como una estrategia para transformar a Colombia mediante seguridad, economía productiva y desarrollo social, somos el Departamento modelo para aplicar todos esos principios del desarrollo. No se refiere la ‘Patria milagro’ a un milagro religioso, sino a una transformación acelerada de Colombia mediante decisiones políticas firmes y coherentes, buscando pasar del deterioro institucional a una etapa de recuperación nacional y fortalecer el patrimonio como motor de cohesión social. Esta definición, mírese por donde se mire, describe y define con certeza lo que debe ser, para pagar esa deuda histórica, ‘La Guajira milagro’.
Tenemos producción de gas, sal y carbón; tenemos la potencialidad más grande para poner a producir 16.000 hectáreas y garantizar producción agrícola, comercialización, exportación y seguridad alimentaria mediante la productividad agropecuaria y la agroindustria; somos el Departamento de Colombia con la mayor potencialidad de producir la mayor cantidad de energías alternativas; somos la más viva, dinámica y menos aprovechada frontera terrestre y marítima del Caribe; somos turísticamente un Departamento muy diverso; tenemos una infraestructura portuaria y aérea con un gran potencial de conectar La Guajira y Colombia con el mundo. Tenemos la base de infraestructura vial y ferroviaria que puede constituirse en el sistema de transporte multimodal más importante del país, obra que favorecería en general a todos los departamentos de la costa Caribe, uniéndolos.
Entonces, dirigencia guajira, tenemos a partir de la fecha que he construido este artículo, 3 de julio del 2026, 35 días para prepararnos y no solo entregar otro manifiesto o carta abierta de petición, sino un documento técnico, social y comunitariamente factible que contenga la priorización de inversiones, de obras de infraestructura y servicios, comenzando por impactar el factor cultural: que nos haga pensar distinto, actuar distinto para que así podamos entendernos primero nosotros mismos, para que después nos entiendan claramente los demás y nos unamos propositivamente.
No puedo dejar de mencionar la experiencia de la Unidad de Diálogo que creó el departamento de La Guajira como muestra de que es posible mejorar el factor cultural y comportamental de nuestra gente. Esa unidad haciendo uso de la educación, el diálogo y la palabra, en poco tiempo comenzó a dar frutos, entendiéndose que cada vez que ha habido la oportunidad mediante el diálogo se solucionan conflictos y se logran acuerdos, por ejemplo, subyugando o abortando el bloqueo de vías.
Hermanos guajiros, hagamos el esfuerzo. Señores del Cuees, de la Cámara de Comercio de La Guajira, Corporación Guajira Post-carbón, Universidad de La Guajira, gremios, asociaciones sociales y sindicales, y en general sociedad civil guajira: ¡es la oportunidad!
Que no se nos vaya a convertir esta oportunidad en ‘agua en las manos’ por falta de arrojo, competencia, alistamiento, y sobre todo, unión entre nosotros para trabajar esa semana con el sr. presidente Abelardo De la Espriella y su equipo.








