Hoy voy a construir un contenido a sabiendas que escribir sobre un tema como este resulta muy desabrido, pero sin querer pecar de erudito y sin ínfulas de maestro, lo haré porque he notado que es un tema de muchísima actualidad, vigencia y manejo, inclusive, entre las personas comunes y corrientes, y le están dando distintas interpretaciones a la situación, y además, porque ha despertado mucho interés por lo que está sucediendo en el mundo, por lo tanto, pondré mi opinión y es posible que a alguien le llame la atención el tema. Lo que más quisiera es que se reflexionara sobre él, y si solo sirve como información, agradezco mucho que me hayan concedido la distinción de leerlo y prestarle atención.
El Orden Mundial establecido por los Estados Miembros de la Organización de Naciones Unidas, (ONU), su símil es ser como la Constitución Política del mundo, y para ponernos más en confianza y cotejar esa definición con lo que está sucediendo actualmente en el planeta, asumo que, por sus consecuencias y gestión cualquiera podrá creer que está rigiendo hoy un Nuevo Orden Mundial dictado por el presidente Donald Trump, con el acompañamiento de gobiernos aliados. ¡Eso no es así!
Lo que Trump ha liderado, abrogándose ser ‘policía del mundo’, o en defensa de los variados intereses de Estados Unidos y sus aliados, no es a nombre del Orden Mundial ni mucho menos autorizado por la guardiana de sus principios y objetivos que es la Organización de Naciones Unidas, por lo tanto, no son esas actuaciones a nombre de la ONU ni en línea con los elementos que conforman el Orden Mundial. Esas son decisiones inspiradas por otros haberes, otras motivaciones, entre ellas, de tipo comercial, geográficas-territorial, militar, de política externa y de posicionamiento estratégico y asentamiento de poder.
El Orden Mundial está conformado fundacionalmente por varios componentes de poder, orden y justicia internacional que son unos pilares corporativos de carácter moral con fuerza vinculante su acatamiento y guardando las proporciones, y para ilustrar mejor, se asemeja ‘al manual de convivencia de una institución educativa’, y al igual que ese manual, a esos componentes todo el mundo los debe respetar y practicar fielmente sus principios y mandatos de manera responsable e inexorable para mantener incólume la disciplina, el orden, la justicia internacional y el respeto global por ellos entre los Estados Miembros de la ONU. Esos componentes son: seguridad, economía, sociedad, medios de comunicación y tecnologías, soportados sobre 6 organismos funcionales que son la Asamblea General, Consejo de Seguridad, Consejo Económico y Social, Consejo de Administración Fiduciaria, Secretaría General y Corte Penal Internacional. Estos componentes y su estructura funcional de apoyo le dan a la ONU la fuerza institucional y la majestad para poder ordenar el mundo, al ser parte de ese conjunto de normas, tratados y resoluciones que influyen en su estructura y funcionamiento para regir con la potestad de un atalaya y como faro luminoso para el mantenimiento del equilibrio global. ¡Eso sí, sí se cumplieran!
El Orden Mundial fue concebido con inmensas expectativas en 1919, después de la Primera Guerra Mundial, cuando se creó la Sociedad de las Naciones, institución predecesora de la ONU. Se considera que la incapacidad de esta Sociedad para evitar la Segunda Guerra Mundial forzó su desaparición. En 1945, después de la Segunda Guerra Mundial, a través de la Carta de Las Naciones Unidas, se fundó la Organización de las Naciones Unidas, (ONU). Esa Carta de las Naciones Unidas fue firmada inicialmente por 53 miembros, sobre todo los ganadores de la Segunda Guerra Mundial, y luego por los demás estados.
Hoy son 193 miembros de la Organización de las Naciones Unidas que deben acatar, respetar, propiciar el cabal cumplimiento de sus órdenes y mandatos.
En otro tópico de mi escrito me referiré a lo que ha pasado en países como Venezuela, las pretensiones de Trump de tener el control de Groenlandia, las intervenciones o apoyo a la situación de Israel en Gaza y con los grupos armados como Hamas, Hezbolá, y también en otros países del medio oriente, principalmente los palestinos. La participación en la guerra de Ucrania y Rusia como apoyo a Ucrania, y por otro lado actuando como conciliador. Actualmente la guerra con Irán y la cantidad de situaciones confrontacionales con amenazas de alto nivel de belicismo tecnológico; y volvió con sus decisiones y actualizó las medidas de presión para forzar cambios políticos por la difícil y frágil situación de Cuba hoy.
Por todo esto deberá el presidente Trump seguir respondiendo a las otras ramas del poder público de su país y también por otros acontecimientos que comprometen imagen, instituciones, recursos y muchas vidas humanas de su país. Tendrá que atender los requerimientos de la ONU, así sean ‘saludo a la bandera’.
Esto que ha ocurrido y está ocurriendo no es cumplimiento del Orden Mundial que custodia la ONU. Como ya lo dije, eso es decisión del presidente Trump, avalado por sus aliados y secundado por el silencio o ‘mirada para otro lado’ de otros países, estados u organizaciones de países.
Todo este comportamiento del presidente Donald Trump tiene dividido al mundo e incluso a los mismos ciudadanos norteamericanos. Hay quienes lo miran como arrogancia, prepotencia y algún rasgo de ‘locura’ del presidente, pero hay quienes lo ven como la forma no ortodoxa de recuperar Estados Unidos su poder hegemónico mundial en nombre de la seguridad nacional de su país.
Y hay quienes creemos que algunas de sus acciones le están dando seguridad al mundo, restablecimiento de derechos en países que han violentado y pervertido su orden democrático y donde hay mucha violación de Derechos Humanos que, aunque se abogue por la libre determinación de los pueblos y la no intervención en los asuntos internos, yo opino que en esos pueblos donde se haya enquistado la desgracia social, política, democrática, económica y humanitaria, se deben restablecer esos derechos, garantías y deberes a la ciudadanía, así sea en la forma como lo está haciendo el presidente Trump.








