Hablando de mitos, existe uno monumental y es precisamente creer sin fórmula de juicio y probablemente de buena fe que el Cerrejón ha sido un mar de beneficios para la península. Los fósiles son los responsables del cambio climático y del deterioro de la naturaleza, y el carbón es por excelencia el más dañino de todos.
La combustión del carbón representa la mayor fuente de emisiones de gases de efecto invernadero del mundo. La consecuencia de este fenómeno se traduce en el aumento de la temperatura de nuestro planeta, con efectos devastadores para la salud de las personas y el medio ambiente.
La adicción mundial al carbón nos está matando y dañando irreparablemente al planeta. Cada año cientos de miles de seres humanos mueren debido a la polución del carbón. Otros cuantos millones alrededor del mundo sufren de ataques de asma y al corazón, hospitalizaciones y ausencia laboral.
Las fuertes explosiones diarias de carbón liberan al espacio nubes gigantes de partículas toxicas de polvo, contaminando aire, agua y plantas del entorno inmediato. Existen muchísimas evidencias de afectaciones a las comunidades afrodescendientes e indígenas que habitan la periferia del proyecto Cerrejón.
Otro problema es la ignición espontánea del carbón por el Sol fuerte, de donde se liberan metales pesados tóxicos en el ambiente. Los más afectados son los niños, aquejados por problemas de índole respiratoria. Tenemos el caso emblemático de Moisés, de tres años, hijo de Luz Ángela Uriana. Ella afirma: “los problemas comenzaron cuando Moisés tenía ocho meses. Tenía fiebre alta y tosió como si se estuviera ahogando”. Ahora tiene tres años y todavía lucha por su vida. No puede correr, ni gritar, y tose por la noche. El pediatra sugiere que solo se mejorará si lo trasladan a otro lugar, su madre llorando afirma que ellos pertenecen es a ese territorio, no hay más opciones.
El aumento de enfermedades relacionadas con el trabajo en la mina ha aumentado sustancialmente, se dice que el 48% de los pacientes llegan al hospital de Barrancas con problemas respiratorios agudos. El hospital, incluso, tiene un área de emergencia especial para enfermedades respiratorias.
Negar la degradación y el deterioro ambiental del proyecto Cerrejón es tapar el Sol con las manos. Es omitir distintas sentencias emanadas de la Corte Constitucional conminando a la multinacional a acatar las que ordenó al Ministerio tener en cuenta recomendaciones de la OMS para reducir el impacto en el agua y en el aire por efecto de la actividad minera de carbón. Fallos similares han exhortado al Ministerio del Medio Ambiente a “establecer acciones para mejorar la calidad del aire”.
El primer mito fue creado alrededor del impacto del proyecto, la gente estaba convencida que la minería a cielo abierto era buena porque generaría empleo e ingresos para el Departamento. El trascurrir del tiempo evidenció esa falacia. Durante estos últimos 30 años se menguó sustancialmente la producción agrícola y pecuaria del Departamento. Las comunidades indígenas y campesinas y comunidades negras que se dedicaban a lo que era el proceso del algodón, el arroz y otros productos han ido desesperanzándose. Las tasas de desempleo han aumentado. La minería de carbón no es intensiva en generación de empleo, es esencialmente una actividad en la que prima cada vez más la tecnología y el uso de equipos y maquinarias cada vez más sofisticadas. (Continúa mañana)








