Mayerlis Vergara Pérez es una educadora que trabaja en La Guajira, dedicada a rescatar a niños y niñas explotados sexualmente y víctimas de trata, muchos de ellos refugiados.
Gracias a esa labor, a Mayerlis Vergara Pérez, quien es natural de Sahagún, Córdoba, le fue otorgado el premio Nansen que entrega anualmente el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados –Acnur–.
Como coordinadora Regional para La Guajira de la Fundación Renacer, Mayerlis ha dedicado más de dos décadas de su vida a ayudar a esa organización sin ánimo de lucro en Colombia a alcanzar su objetivo de erradicar la explotación y el abuso sexual de niños, niñas y adolescentes.
Fundada hace 32 años, la organización ha asistido a más de 22.000 infantes y jóvenes sobrevivientes de explotación sexual comercial y de otros tipos de violencia.
“Personas como ‘Maye’ representan lo mejor de nosotros. Su valentía y entrega desinteresada para rescatar y proteger a algunos de los niños y niñas más vulnerables del mundo son nada menos que heroicas”, dijo Filippo Grandi, alto comisionado de Acnur.
“Ella encarna la esencia de este premio. Su dedicación inquebrantable ha salvado la vida de cientos de niños y niñas refugiados y les ha devuelto la esperanza de un futuro mejor”, añadió.
El premio Nansen rinde homenaje a quienes han prestado servicios excepcionales a las personas desplazadas por la fuerza.
A lo largo de los años, más de 82 personas, grupos u organizaciones han recibido el galardón por su inquebrantable dedicación sirviendo a los refugiados y su destacada labor en favor de las personas desplazadas o apátridas.
Durante más de 20 años, ‘Maye’ ha realizado un trabajo extraordinario, a menudo arriesgando su propia seguridad, para rescatar a niñas y niños que son víctimas de la explotación sexual y la trata.
Recorriendo a pie las calles de pueblos y comunidades en el noreste de Colombia donde operan los traficantes y tratantes de personas. ‘Maye’ dirige un dedicado equipo en la Fundación Renacer, que trabaja en estrecha coordinación con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar –Icbf–.

Al denunciar los abusos de los que ha sido testigo, ha hecho llamados a la sociedad civil, a las autoridades colombianas y al sector del turismo –que es un terreno fértil para la explotación sexual y la trata de personas en el país– para que garanticen la protección de los menores.
“La explotación sexual tiene un enorme impacto en la niñez, emocional, psicológico, físico y social”, explicó ‘Maye’, al tiempo que agregó que: “Vemos niñas que sienten que sus cuerpos no les pertenecen. Sus cuerpos han sido tan maltratados, abusados, explotados, que se sienten alienadas de esos cuerpos, como si no les pertenecieran”.
En 2009, el incesante activismo y cabildeo de ‘Maye’ contribuyeron a la adopción de dos medidas legislativas históricas. La Ley 1329 estableció una pena mínima obligatoria de al menos 14 años de cárcel para las personas condenadas por facilitar e instigar a la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes.
Mientras que la Ley 1336 puso la mira en los propietarios de establecimientos que permiten la explotación sexual de niños y niñas en sus instalaciones.
Se estima que cada año en todo el mundo millones de personas siguen siendo víctimas de trata y la mayoría de las registradas son mujeres y niñas.
Las personas refugiadas, migrantes, solicitantes de asilo y desplazadas internas corren un riesgo mayor, ya que el desplazamiento exacerba su vulnerabilidad. Donde hay conflictos, las prácticas de trata preexistentes se ven agravadas, como en el caso de los matrimonios forzosos de niñas con miembros de grupos armados, y se crea una nueva demanda, como el reclutamiento forzoso, lo que aumenta la oferta de posibles víctimas.
Migración venezolana
Desde 2015, el deterioro de la situación en Venezuela ha obligado a millones de personas a huir del país. Se calcula que 1,7 millones de personas han buscado protección en Colombia. Desesperados por encontrar seguridad y una vida mejor, los venezolanos han recurrido a todos los medios posibles para huir del país, y muchos han sido presa de redes de trata de personas, bandas delictivas y grupos armados ilegales que suelen actuar a lo largo de las fronteras.
A menudo, los traficantes obligan a las mujeres y las niñas a someterse a explotación sexual para pagar su pasaje. Según datos proporcionados por las autoridades colombianas, entre 2015 y 2019, el número de víctimas de trata de personas en el país aumentó en un 23%. Ese aumento se debe en parte a la afluencia de refugiados y migrantes venezolanos al país.
Los datos del Gobierno colombiano muestran que tan solo en los primeros cuatro meses de 2020 las autoridades detectaron un aumento del 20% en los casos de trata de personas que afectan a ciudadanos extranjeros, con respecto al año anterior.
En más de la mitad de los casos, la explotación sexual es el objetivo final de la trata. La pandemia de Covid-19 ha tenido graves consecuencias para las personas obligadas a desplazarse.
Muchos niños y niñas se enfrentan al trabajo infantil o al matrimonio infantil para ayudar a mantener a sus familias. Las estrictas restricciones fronterizas para frenar la propagación del virus también han obligado a muchas personas desesperadas a recurrir a medios irregulares para cruzar las fronteras en busca de seguridad.
Acnur está trabajando en estrecha colaboración con instituciones gubernamentales locales y nacionales para fortalecer la asistencia prestada a los refugiados y migrantes venezolanos y promover su integración local. Asimismo, está prestando asistencia vital en las zonas fronterizas a las personas recién llegadas, apoyando su acceso a bienes y servicios básicos, promoviendo la coexistencia pacífica con las comunidades de acogida, así como el acceso a derechos fundamentales, como la documentación, la educación y el empleo.
La ceremonia de premiación será el 5 de octubre a las 6:30 pm hora de Colombia y para verlo podrá sintonizar el canal de YouTube de Acnur.
El evento contará con la participación de un colectivo de artistas que vivieron como refugiados, quienes ofrecerá una actuación conjunta.
La ceremonia finaliza con una contribución especial del músico y cantautor colombiano Juanes y del rapero y poeta español Nach.








