De todas las situaciones apremiantes y complejas que se viven en La Guajira debido a los años de interinidad y vaivenes de gobernadores, hay una que no da espera y urge una pronta actuación, quizás es la que más repercusiones pueda tener a futuro.
Se trata de la definición de la política energética del Departamento. Es imperativo que se desarrolle un Plan Energético del Departamento en donde se establezca un diagnóstico actual de la situación, se identifiquen actores, se proponga la creación de instituciones del Departamento que puedan dar respuesta a este nuevo escenario, se identifiquen tensiones y se diseñen sistemas y procesos que permitan la correcta interacción de los distintos actores.
Se requiere de la creación de la Secretaría Departamental de Energías como ente institucional a través del cual se pueda desarrollar esta política energética.
Este plan debe constituirse en una visión a futuro de nuestro Departamento, una visión a 20 años de La Guajira que nos lleve a convertirnos en potencia energética en Colombia y el mundo. Sin olvidar que debemos ser los guajiros los que lideremos y participemos de este proceso.
La historia se repite y 40 años después del Cerrejón tenemos en nuestro horizonte la posibilidad de convertimos nuevamente en la potencia energética del país y la situación es muy parecida.
Nos encontramos frente a un total desconocimiento del tema, ausencia de institucionalidad y desarticulación de todos los actores. No podemos repetir los errores del Cerrejón, en ese entonces el costo para La Guajira fue incalculable hasta el punto que hoy seguimos pagando esos errores.
Debemos como sociedad tener claras las expectativas, el boom de la energía renovable no se trata de un nuevo Cerrejón, en su desarrollo la minería y la generación de energía renovable son actividades diametralmente opuestas, una es censurada y castigada la otra es promovida e impulsada, la minería es intensiva en mano de obra, la generación de energía renovable no requiere de mucha mano de obra.
La generación de energía renovable es un tema tan novedoso que no existe hasta el momento en Colombia un marco legal a través del cual los departamento y municipios puedan participar directamente de los beneficios de la actividad comercial de generación de energía renovable. Este tema merece toda la atención del gobernador, representantes, diputados y alcaldes del departamento.
La ola de desarrollo de proyectos de energía renovable avanza apresuradamente y debemos encontrar la fórmula para que lo que quede en La Guajira sea más que la buena voluntad y los proyectos de responsabilidad social de estas empresas.
Para ello se ha propuesto la aplicación de distintas fórmulas, una de ellas es la aplicación de regalías, sistema que desde mi criterio no aplicaría y encontraría mucha resistencia, toda vez que la generación de energía renovable es incentivada y promovida al ser de menor impacto que la generación de energía no renovable.
La fórmula que más viabilidad tendría sería la creación de la Empresa Pública de Energía Renovable de La Guajira y establecer por ley la obligatoria participación de esta empresa en todos los proyectos de generación de energía renovable en el Departamento.
Esta fórmula necesitaría de todo un lobby político en el Congreso, un pacto político en el cual no estaríamos solos, compartiríamos intereses con departamentos como Atlántico, Cesar y Antioquia que tienen también potencial de generación de energía renovable.
Los generadores de energía también estarían interesados en encontrar una fórmula que les genere tranquilidad y viabilidad económica, la generación de energía renovable es un negocio jugoso en donde todos los actores pueden resultar beneficiados.
El tiempo corre en nuestra contra, los 61 proyectos de generación de energía renovable marchan vertiginosamente y en el medio se encuentra la institucionalidad del Departamento y la población civil con absoluto desconocimiento.







