Arelys Henao recibió el reconocimiento a sus 30 años de trayectoria artística y autoral.
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Ochenta años no se cumplen todos los días. Mucho menos cuando detrás de esas ocho décadas existe una historia construida con canciones, compositores, sueños, luchas por el derecho de autor y obras que forman parte de la memoria cultural de un país. La Sociedad de Autores y Compositores de Colombia (Sayco) celebró sus 80 años con una gala realizada en el Hotel El Dorado de Bogotá, donde periodistas, artistas, compositores y representantes de la industria musical se reunieron para recordar el camino recorrido por una institución que ha acompañado a varias generaciones de creadores colombianos.
La noche tuvo música, emociones y reconocimientos, pero, sobre todo, estuvo dedicada a quienes muchas veces permanecen detrás de las canciones: los autores y compositores. Esos hombres y mujeres como, Rafael Escalona, Leandro Díaz, Emiliano Zuleta Baquero, Rafael Manjarrez, Gustavo Gutiérrez Cabello, Rosendo Romero, Diomedes Díaz, ‘Colacho’ Mendoza, Joe Arroyo, Jorge Villamil, José Barros, ‘Juancho’ Rois, Santander Durán Escalona, Adriana Lucía, Calixto Ochoa, Rita Fernández, Adolfo Pacheco, Fredy Molina, Octavio Daza, Patricia Teherán, Hernando Marín, Máximo Movil, Sergio Moya Molina, Isaac Carrillo, Ignacio Urbina, Franco Arguelles, Fabian Corrales, Omar Geles, ‘Poncho’ y Emiliano Zuleta, Franklin Moya, Leonardi Vega, Alex Duarte, ‘Curry’ Carrascal, Roberto y Efrén Calderón, Esthercita Forero, Sergio Moya Molina, Juan Ariel Hinojosa, Jesús Alberto Villero, José Amiro Bermúdez, Totó la Momposina, Aurelio Núñez, Marciano Martínez, Luis Egurrola y Margarita Doria, entre otros, capaces de convertir una experiencia, una tristeza, un amor, una esperanza o un recuerdo en versos y melodías que posteriormente terminan formando parte de la vida de millones de personas.
Uno de los momentos más significativos fue el homenaje a la cantautora Arelys Henao, quien recibió de manos del presidente de Sayco, Rafael Manjarrez, la Orden Santa Cecilia, en reconocimiento a sus 30 años de trayectoria artística y autoral. Visiblemente emocionada, la intérprete recordó sus primeros pasos como compositora y la importancia que tuvo Sayco en su vida profesional. “Desde que entré a Sayco mi vida cambió”, manifestó al evocar aquellos primeros pagos de regalías que representaron el reconocimiento económico de su trabajo creativo. Su historia demuestra que detrás de una canción existe mucho más que una melodía. Hay esfuerzo, perseverancia, talento y, en muchos casos, años de sacrificio. Arelys recordó que comenzó a escribir desde muy joven y que cuando tenía apenas diez años encontró personas que dudaban de que una niña pudiera ser autora de una composición. La celebración también reservó uno de sus momentos más emotivos para la memoria. El artista y compositor Yeison Jiménez recibió un reconocimiento póstumo por su trayectoria y por el legado que dejó en la música popular colombiana. Su viuda, Sonia Restrepo, recibió la distinción de manos de Rafael Manjarrez y agradeció a Sayco por mantener viva la memoria del artista y reconocer su dimensión como compositor.
Fue precisamente esa combinación entre trayectoria y memoria la que terminó definiendo el espíritu de la celebración: homenajear a quienes continúan escribiendo la historia de la música colombiana y recordar a aquellos que partieron, pero permanecen vivos a través de sus canciones. Durante la ceremonia, Rafael Manjarrez destacó el proceso de transformación institucional experimentado por Sayco y reafirmó el compromiso de la organización con la defensa de los derechos de autores y compositores. Su mensaje resumió el significado de la celebración. “No solo es el aniversario de una organización. Son 80 años de canciones, de autores, de historias y de defensa de la creatividad colombiana”. Por su parte, el gerente general de Sayco, César Ahumada Avendaño, destacó la capacidad de la Sociedad para evolucionar junto con las transformaciones de la industria musical. También puso sobre la mesa algunos de los desafíos contemporáneos que enfrentan los creadores, entre ellos el uso fraudulento de la inteligencia artificial y la necesidad de proteger los derechos económicos que legítimamente pertenecen a autores y compositores.
La celebración de los 80 años de Sayco representa una oportunidad no solo para reconocer su labor en la defensa del derecho de autor, sino también para reflexionar sobre el bienestar de los compositores que han dedicado su vida a enriquecer el patrimonio musical colombiano. Muchos creadores han dejado canciones inolvidables y grandes aportes al folclor, pero algunos han llegado a la vejez enfrentando dificultades económicas y condiciones de vulnerabilidad. Por esta razón, Sayco podría fortalecer su dimensión social mediante programas dirigidos especialmente a compositores adultos mayores y asociados en situaciones económicas difíciles. Entre las iniciativas podrían contemplarse un fondo solidario con criterios transparentes, alianzas para facilitar orientación en salud, pensiones y bienestar, programas de educación financiera y una mayor pedagogía y transparencia sobre la generación y distribución de las regalías. También resulta fundamental promover una verdadera cultura del homenaje en vida.