Santo Tomás de Villanueva, es un faro de caridad y entrega a los más pobres, su vida, estuvo marcada por un profundo amor a los más necesitados, hoy en día sigue inspirando a generaciones de fieles en el Cuna de Acordeones y en la región; los Villanueveros siempre necesitamos recordar la importancia de la caridad, la predilección por los más pobres y la entrega. La antigua Villa de Santo Tomás, que posteriormente toma el nombre de Villanueva, le ha rendido por siempre tributo y santidad a su santo patrono Santo Tomás de Villanueva, especialmente por los milagros que realizó en este pueblo y que quedaron plasmados en la obra ‘Villanueva’ de los autores Rafael Antonio Amaya Núñez y Manuel Fernández Frías.
Como todos los años, Villanueva se viste de gala para conmemorar sus fiestas patronales de Santo Tomás, las que todos los villanueveros esperamos para celebrar cada año alrededor de ese 18 de septiembre, fecha central, consagrada al patrono del municipio; es tradición realizar novenas, eucaristías solemnes y procesiones en honor a Santo Tomás de Villanueva; es el mejor momento para sentirnos orgullosos de haber nacido en esta tierra que además de ser Cuna de Acordeones, Villanueva también es tradición, emprendimientos y gente buena. Santo Tomás de Villanueva no es solo nuestro patrono, es el santo, protector espiritual y símbolo de identidad cultural e histórica del municipio, es la figura central de la devoción católica del pueblo, su imagen y su nombre reafirman el sentido de pertenencia de los villanueveros, trascendiendo lo puramente religioso para convertirse en un pilar de su memoria colectiva y tradiciones.
Milagrero por excelencia, la historia contada de generación en generación nos recuerda sus milagros. El del 8 de Mayo de 1801, el río Villanueva, se desbordó sobre la población, amenazando exterminarla, lo cual fue impedido por nuestro Santo Patrono, ante la catástrofe inminente de una inundación, el pueblo acudió a la iglesia en busca de la imagen, la que no se encontró. Al cesar de repente la inundación, la gente volvió al templo a dar gracias a Dios y encontraron al Santo humedecido y salpicado de barro. Milagro !Milagro, milagro!, gritaron y avivaron su fe en el Santo Patrono.
Para el año 1840, una niñita criada por las señoritas Zoila y Wenselad Mattos, llamada Barbarita, cuando un día, unas señoras de apellido Ramírez, amigas de la casa, pidieron consentimiento a las señoritas Mattos para que Barbarita las acompañara a coger frutas al campo, ya de regreso en las horas de la tarde, el río había aumentado considerablemente el volumen de sus aguas; temiendo una creciente, y agarrando fuertemente de las manos a Barbarita para regresar; pero en su desesperación una fuerte corriente les arrebató a la niña y prontamente desapareció de su vista; a duras penas lograron las señoritas alcanzar la orilla, pero Barbarita había desaparecido; tal noticia produjo consternación general. Las Mattos en su dolor profundo pedían, imploraban el auxilio del Santo. Una de las comisiones, la que siguió el trayecto de río abajo, que estuvo hasta las primeras horas del día siguiente sin descanso buscando la desaparecida, tuvo la milagrosa fortuna de encontrar la niña sana y salva en una pequeña isla, en medio de las turbias y fuertes corrientes del crecido río. ¡Milagro, milagro! fueron las voces que dejaron oír los de la búsqueda, fuera totalmente de lo esperado o de lo natural. Al preguntarle cómo estuvo allí, ella, Barbarita, tranquila y serena contestó: “un hombre me colocó aquí y me ha acompañado toda la noche, y cuando fui arrastrada por la corriente ese mismo hombre me dio un bastón para que soportara con fuerza y no me ahogara”. Villanueva entero sabe de este milagro de nuestro patrono, Santo Tomás de Villanueva.
Sigamos siendo ese pueblo sano, lleno de historia, folclor y devoción. Que nuestro orgullo por la Cuna de Acordeones permanezca intacto en el tiempo y que nuestro compromiso por salvaguardar la tradición crezca cada vez que escuchemos las notas de un acordeón. En los momentos difíciles, lo que une a los colombianos es un profundo sentido de solidaridad, la pasión por su cultura y gastronomía, y el amor compartido por los símbolos patrios, la música a través de nuestros artistas y la Selección Colombia.
¿Qué nos une como villanueveros? En Villanueva nuestro patrono Santo Tomás y nuestra más grande expresión folclórica como lo es nuestro grande Festival Cuna de Acordeones, son y seguirán siendo nuestros lazos de unión, la empatía, las ganas de salir adelante a pesar de las dificultades y la amabilidad espontánea siempre han caracterizado al villanuevero; nuestro platos típicos como la arepa, el sancocho, los pasteles de las Guillen, los dulces de las Corrales la banda de los Fernández, unos tragos donde Belisa, el café en la puerta de cualquier casa, acompañados de un vallenato tradicional, en el portón negro, o una trasnochada en la plaza, lugares que actúan como puntos de encuentro universales para Villanueva, las tradiciones cotidianas son las que nos conectan profundamente con la comunidad. El villanuevero es fácil para enamorar a un colombiano, o a un extranjero, la fama del villanuevero es siempre la de mostrar su calidez, el buen trato y un gran respeto por su cultura.