En la actualidad, el tema de energías alternativas se ha convertido en un verdadero boom que ha generado grandes expectativas a inversionistas y empresarios de este sector los cuales han visto a La Guajira como una gran oportunidad para invertir, debido a que hoy por hoy, es sin duda uno de los puntos de mayor generación de las diversas formas de energía que se producen en el Caribe colombiano.
Yo exhorto a preguntarnos ¿cuál será el beneficio de los guajiros en el boom de las energías alternativas? Personalmente he podido asistir a foros con expertos sobre este tema, donde los representantes de grandes multinacionales explican sobre la utilidad y el supuesto desarrollo que trae consigo la puesta en marcha del uso de este tipo de energía y se escucha muy prometedor; lo que aún no he podido escuchar es el planteamiento por parte de quienes nos representan, sobretodo en nuestros intereses como sociedad, acerca de los resultados que conllevaría que grandes multinacionales invadan nuevamente el territorio ancestral del pueblos wayuú, aludiendo a que esto va a traer desarrollo y trabajo para La Guajira, dice el dicho “ver para creer”, esto debido al panorama actual que se refleja las comunidades aledañas a los parques eólicos en la zona Norte de La Guajira, y otras cercanas a donde se ha hecho explotación de gas, carbón y sal, se cumple lo dicho “tierra de mina, tierra de ruina”.
Actualmente Jepírachi, en La Guajira, es el único parque eólico en Colombia, empezó a operar en abril del 2004 y en el 2010, según Walter del Río Duque, coordinador de este parque que pertenece a las Empresas Públicas de Medellín –EPM–, en septiembre del año pasado Jepírachi batió su propia marca de generación de energía, pues aumentó su productividad en un 30%, mientras en octubre la acrecentó en un 60%. “Esto coincidió con la disminución del nivel de los embalses de las centrales hidráulicas”.
¿Cuál fue el beneficio que trajo esta generación de energía a los guajiros? Ninguno, ni siquiera a los habitantes que de esta zona que solo pueden ver a los lejos las grandes aspas porque no pueden siquiera ostentar a conseguir empleo como fue la concertación para lograr la construcción de tan monumental maquinaria.
Veo con gran preocupación el futuro de los más de 30 clanes existentes que habitan los territorios de la zona Norte y Media de La Guajira, con la ejecución de un nuevo proyecto de creación. Los 65 parques eólicos los cuales ya cuentan con la aprobación de licencia ambiental por parte de la Anla y según estudios de la Universidad Nacional de Colombia, estarían ocupando aproximadamente 90.000 hectáreas, esto es un verdadero riesgo a la continuidad y a la supervivencia cultural debido a que el 98% de este territorio es el hábitat de más de 600 comunidades étnicas.
Realmente si será cierto lo que Indepaz propone, que las multinacionales que pretenden desarrollar parques eólicos vinculen a las comunidades indígenas como socias de los proyectos para que entren a participar directamente de sus utilidades.
¿De qué forma se le podría garantizar a la etnia –frente al riesgo de la decadencia de su identidad cultural, principios, valores– la continuidad de los mismos? En lo personal pienso que se les debería dar a estos pueblos utilidades directas generados por estos parques dado que en este proyecto estos están invirtiendo mayor parte que es el territorio, el sol, el aire, pero sobre todo el derecho de vivir como lo han hecho por muchos siglos. Definitivamente, toca esperar que nos trae la nueva bonanza a La Guajira.







