Por: José Jaime Daza Hinojosa
En un hermoso pueblo que hace parte del área Metropolitana de Valledupar, y que está situado a escasos 20 kilómetros de esta ciudad, nace el invitado de hoy a ‘Mi crónica’: San Diego, bello y próspero municipio del Cesar, cuna de hijos ilustres en diferentes campos y famosos por sus bellas mujeres; el nacimiento de este distinguido personaje, ocurrió un 25 de marzo del año 1958, quien se convirtió en un destacado compositor vallenato defensor como ninguno del ritmo del merengue.
Hijo muy orgulloso de un ganadero, agricultor, pionero de los buenos del folclor, gran repentista, y parrandero de renombre: Francisco Calderón Guerra, al que todos lo llamaban con cariño como: ‘El Negro Calde’, gran verseador, que se paseó por toda la provincia de La Guajira, el Cesar y Magdalena haciendo historia.
Leandro Díaz le compuso una canción que se titula: ‘El mal herido’, y Calixto Ochoa le hizo otra que se llama ‘El gavilán pollero’, su madre lleva por nombre: Rosa María Guerra, Sandiegana de cepa, muy noble, hacendosa, una mujer de hogar en todo el sentido de la palabra.
Cuando le pregunté por sus hermanos ‘Tavo’ me contestó: “Mi papá a pesar de ser uno de los hombres más mujeriegos de toda la región y que terminó viviendo soltero, comiendo a la carta”, pues afirmaba que le salía más caro, pero le fregaban menos, solo tuvo cuatro hijos: El mayor Armando Francisco, mi invitado Gustavo, el tercero Efraín Francisco Calderón Zuleta, quien es hijo de María Zuleta, hija mayor del viejo Emiliano Zuleta Baquero y Carmen Díaz, la hija menor del ‘El Negro Calde’ se llama: Lorena Francisca.
Nos comenta Gustavo que él considera que su padre fue el parrandero más completo que ha existido en esta comarca, por los siguientes motivos: era un extraordinario verseador, muy alegre, poco se sentaba, contaba chistes, tocaba guacharaca, le gustaba servir el trago y como tenía medios económicos, costeaba todo, licores y comidas, como si fuera poco, a los músicos que llevaba a su casa o a sus fincas les pagaba, por eso era visitado con frecuencia por los mejores intérpretes de la época: Emiliano, ‘Colacho’ Mendoza, Calixto Ochoa, Ovidio Granados, ‘Toño’ Salas, los atendía como reyes termina diciendo, percibí que a mi entrevistado le entusiasma hablar de su padre, le brillan los ojos, lo enorgullece de verdad.
Su infancia la pasó en San Diego, le gustaba la música, pero a su padre el que un hijo fuera músico no le agradaba, pues estos tenían fama de bohemios, bebedores, mujeriegos, atributos que ya él tenía de sobra, y era suficiente, mejor que sus hijos estudiaran.
Lo enseñaron desde niño a trabajar las labores del campo, aprendió a ordeñar vacas, a montar a caballos, a limpiar guardarrayas, cogía algodón, arriaba ganado a pie y en bestia, su padre le reiteraba que el trabajo dignifica a el hombre y le recomendaba que aprendiera a trabajar de todo un poco y que se prepararan para saber manejar lo que en un futuro fueran a heredar, deben saber defenderse, recalcaba.
Sus estudios de primaria los realizó en el municipio de San Diego e inició el bachillerato allí, el segundo año de la educación secundaria en el Gimnasio del Cesar, cuando aún existían los internados donde el profesor Mario Cotes, pasó también por el Colegio Santo Tomas de Villanueva, también interno, viajó a la ciudad de Cartagena al Colegio Fernández Baena y culminó su bachillerato en Bogotá; los estudios universitarios en Derecho. Los hizo en la Universidad Libre de la capital del país; en sus estudios profesionales siempre ocupó los primeros lugares, amante de la lectura, le gusta la filosofía, también la literatura, tal vez por eso es que ha logrado comprender que la sonrisa es mejor que el llanto, la alegría es mejor que la tristeza, que venimos a este mundo no a amargarle la vida a los demás sino en la medida que se pueda a contribuir para que sean felices.
La primera canción que le grabaron se llamó ‘El impertinente’ la interpretó Pedro García; Iván Villazón con ‘Fello’ Gámez en 1984 le grabó ‘El recaito’, todavía estaba en la universidad en ese tiempo, más tarde con Franco Argüelles le saca: ‘Ni tú ni yo’.
Los inicios de ‘Tavo’ Calderón fueron como verseador, ganó dinero verseando lo aclamaba la gente y exclamaban un hijo del ‘Negro Calde’ versea y lo hace bien, pero luego se dedicó a la composición, la primera vez que se presentó a un Festival fue en el año 1991, presentó un merengue que se llama ‘Momentos del ayer’, lo hizo en homenaje a su adorado padre, quien se enfermó y desde ese momento las parrandas en San Diego casi que desaparecieron, en esta ocasión fue la primera vez que se ganó un Festival Vallenato, en la época que los merengues no ganaban, se declara defensor de este aire, siguió la línea de Leandro Díaz cuando este gran maestro compuso ‘El bozal’, después ocupó con otro merengue titulado ‘El mejor folclor’ un segundo puesto; este año 2022 en el concurso Rey de Reyes de la canción inédita del Festival de La Leyenda Vallenata ganó nuevamente con un majestuoso merengue que interpretó Jimmy Murgas con el acordeón de Fabio López, lleva por título ‘La parranda vallenata’.
Nos explica Gustavo, que a los compositores no les llama mucho la atención componer merengues, se les hace fácil componer paseos, el merengue tiene más exigencia y para hacer que un merengue sea exitoso hay que hacerlo muy bien, él lo ha llevado al sitial más alto y posiciona a este aire como Rey de Reyes 2022.
Le han grabado aproximadamente 60 canciones, pues realmente no se dedicó a este arte, tiene otras ocupaciones: la política, la agricultura, el litigio, la lectura, etc., nunca dependió de sus composiciones, y advierte que se da el lujo de componer todos los ritmos.








