Hasta hace poco se pensaba que la razón era el motor del desarrollo humano y se creía que la inteligencia era la fuerza que impulsaba el progreso, la modernidad y la vida misma. Esta creencia movió el pensamiento humano desde el renacimiento y se convirtió en la piedra angular del desarrollo. Creer que solo éramos seres racionales, impidió tener una perspectiva integral para avanzar hacia el conocimiento de la conducta humana. Entender que el ser humano está conformado por cuerpo, alma y espíritu, integrados en un todo universal y con necesidades específicas de cada uno de ellos, es el principio.
Durante mucho tiempo también se impuso la creencia que el desarrollo humano estaba ligado solo a cuatro dimensiones o áreas que comprendían su naturaleza y encerraba los ámbitos biológicos, psicológicos, social y espiritual. En 1950 el psicólogo Abrahán Maslow diseñó una pirámide en la cual planteó unas jerarquías de cinco necesidades humanas destinadas a satisfacer esas 4 dimensiones. Teoría que fue aceptada y reconocida por muchos científicos como Martin Seligman, padre de la Psicología Positiva, entre otros, como base para el estudio del comportamiento humano.
El siglo 20 lo recibimos, interpretando al ser humano y las familias desde esas cuatro áreas y como resultado de ese entendimiento se diseñaron algunas estrategias públicas y sociales que permitieron progresar un poco en esas dimensiones. Logramos algunos avances en la interpretación de la conducta y la motivación humana y se identificaron diferentes tipos de inteligencias. Pero, así como obtuvimos algunos logros, también nos rezagamos en otras áreas. Paradójicamente avanzamos hasta donde el saber del momento nos lo ha permitido, pero retrocedimos por obvias razones, en aquello que aún no hemos descubierto de la naturaleza humana. La humanidad avanza de acuerdo con el rumbo que ella misma se traza.
Al revisar los 10 principales males que aquejan a la humanidad, nos encontramos que todo tiene que ver con la conducta humana. Basta con echar un vistazo a los problemas más grandes del mundo y nos daremos cuenta que todos son el resultado de la acción o la omisión del hombre y la mujer; El hambre, la desigualdad, la contaminación, la discriminación, el acceso a agua potable y otros servicios públicos, la pobreza, las guerras y conflictos, el racismo y la salud, no son más que el resultado del comportamiento del ser humano.
Tomando como partida las investigaciones hechas por muchos expertos y de algunas verdades axiomáticas, inicié una investigación desde hace más de 20 años, que me permitió profundizar y encontrarme con zonas desconocidas por la ciencia y como parte de ese trabajo, diseñé el Círculo del Desarrollo Integral del Ser Humano, en el cual formulé la existencia de otros dos ámbitos y en él abordo al ser humano desde seis áreas que comprende las dimensiones; emocional y afectiva, intelectual, física, económica, social y espiritual. Este trabajo me llevó a plantear el área emocional y afectiva independiente del área social y económica como las dos dimensiones que complementan la integralidad del individuo.







