Desde muy pequeño a fuerza de ejemplo se despertó en él, el amor por el trabajo. Sin embargo, a esa tierna edad ignoraba que aquellos anhelos tempranos de poner en valor su laborioso ser, lo llevarían una y otra vez, a crear negocios no sólo para dar rienda suelta a su incesante creatividad culinaria, si no también, para sostener a su familia durante el retador tiempo vivido por la humanidad en aquel doloroso 2020 en que el tiempo pareció detenerse, llevándonos irremediablemente a replantear hábitos y rutinas diarias. Esa fue sin duda, una de las mayores pruebas que ha atravesado y la que más lo marcó para enseñarle, la importancia de la perseverancia, la valentía y la resiliencia.
Su energía es vibrante y contagiosa. Actualmente como socio, lidera un ejemplar equipo de trabajo en La Manada, el restaurante de comidas rápidas que le ha dado un vuelco al ambiente social del sector de la calle Ancha con la carrera 12 de Riohacha. Conversar con Chadan Gnecco Iguarán sobre su historia es transitar un noble recorrido en el que su capacidad para reinventarse ha definido la fuerza de sus pasos como empresario del sector culinario, forjando además rasgos destacados de su extrovertida personalidad que tanto le han servido para darle valor a lo que con tanto amor y disciplina hace.
Sin embargo, más allá de ello, aunque ese es su rol más reconocido, Chadan es un comprometido líder a quien las causas sociales lo movilizan de forma magnética. Los riohacheros recordamos su reciente e inspiradora incidencia a través de las redes sociales para tocar corazones y gestionar recursos durante la emergencia causada por el frente frío que llegó el 1 de febrero y que culminaría el 3, dejando a su paso un desolador panorama de barrios inundados y miles de damnificados quienes perdieron muebles y enseres. Sentía en su corazón que no podía quedarse inmóvil o ser indiferente, por ello, inspirado en los ejemplares pasos que daba el Gobernador Jairo Aguilar aquella lluviosa mañana por calles inundadas y los caminos urbanos llenos de barro, él también se pondría las botas y dispondría de todo lo necesario para llevar alimento a quienes en una sola noche les cambió la vida por las 24 horas de lluvia que caerían incesantes sobre el pueblo que al mismo tiempo se preparaba con devoción para celebrar a la Virgen de los Remedios el 2 de febrero, día solemne. De esa forma se convirtió en canalizador de la generosidad de muchas personas quienes dentro y fuera del país le confiaron recursos económicos para llevar paquetes alimentarios, kits de aseo, y mucho más, para los damnificados.
Recuerda con afecto a: ¡Qué Bolis! el emprendimiento que le enseñaría la importancia de la cautela al crear, pues uno de sus intentos por hacer un boli de arequipe lo llevó a indigestarse. De aquel intento en sociedad con su hermana, probó también el amargo sabor del fracaso al tener que tomar la decisión de culminarlo pues apareció la pandemia con sus necesarias medidas extremas para salvaguardar la vida de todos. Antes de ello, vendía brownies mientras trabajaba en la Alcaldía de Riohacha pues ser emprendedor es un aspecto de su visionaria y optimista manera de moverse por el mundo.
Es sus constantes intentos por producir y prosperar, Chadan vivió un tiempo en Barranquilla, ciudad en la que pasó por algunos restaurantes de su familia como trabajador, recibiendo grandes enseñanzas para su vida.
Consciente de la necesidad de generar empleo en su tierra, la idea de crear un lugar donde los perros calientes fueran protagonistas (pues esta es su comida rápida favorita), se propuso comenzar a prepararlos y venderlos. Inició como cocina oculta en su propia casa, y mientras respondía el teléfono, cocinaba y empacaba, le prestaban los servicios como domiciliarios varios de sus amigos. Reinventarse con el nombre La Manada, fue homenajear la amistad, pues valora y mucho, la valiosa presencia de estos en su vida.
Confiesa que parte de su motivación de preparar perros calientes surgió de su inconformidad por el tiempo de espera en algunos lugares. ¿Qué tanto se demora preparar un perro caliente? era su pregunta. Ahora entiende que cada preparación tiene sus detalles y por ende se lleva su tiempo. Los Gray´s Papaya de New York, famosos hotdog norteamericanos, inspiraron sus primeros productos, y dice, que, aunque le puso su propio toque con cebolla caramelizada y tocineta, fue eso justamente lo que más le gustó a su clientela que ya comenzaba a crecer.
Hoy combina sus actividades como empresario con la creación de contenido pues comparte en redes sociales parte de su proceso creativo, tanto en la cocina como en el servicio que presta en el restaurante que constantemente se encuentra abarrotado de personas, especialmente jóvenes quienes disfrutan de lo que el amplio y delicioso menú de La Manada ofrece.
Desde que comenzó en la calle segunda con carrera sexta donde estuvo por más de dos años, La Manada no ha parado de expandirse, y actualmente se ubica en una de las esquinas más concurridas de la calle Ancha pues su clientela también continúa en auge. Para este joven de 31 años, la creatividad es parte esencial de su diario vivir, por lo que ahora, se encuentra innovando en otro frente culinario pues de su ingenio también nació Kimaru Sushi, presentando una exquisita apuesta de esta mundialmente famosa preparación japonesa que tanto le ha gustado al público local, pues recibe constantes elogios tanto en sabor como en presentación. Cabe destacar que fueron estos bocados, de los más codiciados en el reciente lanzamiento de la Revista SER Caribe, pues se uniría como patrocinador del evento.








