Las comunidades ubicadas en la zona de influencia del volcán Puracé enfrentan un escenario de preocupación ante la persistente emisión de ceniza, mientras se mantiene la alerta naranja desde hace varias semanas. Un recorrido de las autoridades por el área permitió evidenciar deficiencias en la preparación para responder a una eventual emergencia de mayor magnitud.
Habitantes de las veredas cercanas manifestaron su inquietud por las condiciones de las vías, que no serían suficientes para facilitar una evacuación. Adolfo Pizo, presidente de la junta de acción comunal de Alto Anambío, advirtió que una emergencia podría superar la capacidad de respuesta disponible, especialmente por la presencia de menores de edad y adultos mayores entre la población.
La personera de Puracé, Wendy Flórez, confirmó las dificultades y señaló que el municipio no cuenta actualmente con las condiciones necesarias para afrontar una eventual alerta roja o una orden de evacuación. También indicó que los albergues y alojamientos temporales no están adecuadamente preparados ni dotados para recibir de manera digna a las comunidades que permanecen en zonas de alto riesgo.
La situación también ha comenzado a generar afectaciones ambientales y económicas. La caída de ceniza y otros efectos de la actividad volcánica han impactado cultivos, praderas y ganado, además de reportarse contaminación en los ríos y afectaciones en la salud de los habitantes. La mayor preocupación se concentra en la población vulnerable, especialmente niños y adultos mayores, ante las dificultades de movilidad y la falta de espacios adecuados para una eventual reubicación temporal.








