Después de más de una década de búsqueda y dolor, los restos de Brenda Marín, una mujer venezolana secuestrada en 2012 por las extintas Farc, fueron hallados en territorio colombiano, marcando un hito en los esfuerzos por esclarecer casos de desapariciones forzadas en la zona limítrofe entre Colombia y Venezuela.
Brenda tenía 30 años cuando desapareció en el estado de Apure, Venezuela, mientras intentaba cruzar la frontera en busca de mejores oportunidades. Desde entonces, su familia vivió una larga espera sin respuestas claras sobre su paradero. Gracias a la intervención de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas, su historia hoy tiene un cierre, aunque no el esperado.
El hallazgo se convierte en el primer caso confirmado de una ciudadana venezolana desaparecida y posteriormente localizada en el departamento de Arauca, una región fronteriza marcada por la presencia de grupos armados ilegales y pasos informales que hacen de este corredor un terreno de alto riesgo. “Se hizo la entrega digna de la primera persona venezolana que hemos identificado aquí en nuestro territorio”, declaró Elba Rocío Sánchez, coordinadora regional de la Unidad.
Las investigaciones determinaron que Brenda fue víctima de las Farc, que operaban en esa zona en el momento de su secuestro. Actualmente, se estima que al menos 25 personas, entre colombianos y venezolanos, siguen desaparecidas en la frontera colombo-venezolana, un territorio de más de 2.200 kilómetros de extensión donde aún persisten desafíos humanitarios y de seguridad.
El testimonio de su hija, Yailin Lara, refleja tanto el alivio como el dolor de una familia que por fin pudo darle un cierre digno a la tragedia. “Sé que no es algo que va a ser de la noche a la mañana, pero no pierdan la esperanza”, expresó, enviando un mensaje a otras familias que aún buscan a sus seres queridos.








