El activista Franklin Alberto Coral, conocido como ‘Beto’ Coral, recibió un esquema de protección por parte de la Unidad Nacional de Protección (UNP) luego de su regreso a Colombia, una decisión que generó cuestionamientos desde el sindicato de la entidad por la rapidez con la que fue otorgada.
Según la denuncia, al activista le fue asignada una camioneta blindada Toyota modelo 2018, de servicio particular y motor diésel, pese a que, de acuerdo con el procedimiento habitual, este tipo de medidas debe estar precedido por un estudio técnico de nivel de riesgo, cuya resolución aún no se conoce públicamente.
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Coral retornó al país el pasado 16 de julio en un vuelo de la Fuerza Aeroespacial Colombiana que trasladó a 90 connacionales hasta el Comando Aéreo de Transporte Militar (Catam), en Bogotá. El activista, quien permanecía bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) desde el 16 de junio en Arizona, fue recibido por la canciller Rosa Villavicencio y la directora de Migración Colombia, Gloria Arriero.
Tras renunciar a su solicitud de asilo político en Estados Unidos, Coral aseguró que continuará defendiendo sus convicciones y promoviendo, según afirmó, una resistencia pacífica en favor de la libertad de expresión y los derechos humanos.








