Diversas manifestaciones estudiantiles registradas en universidades públicas de varias ciudades del país han incrementado la tensión política a pocas semanas de la segunda vuelta presidencial prevista para el 21 de junio. Las movilizaciones, en respaldo al candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, han generado reacciones de distintos sectores políticos y académicos.
Uno de los episodios más complejos ocurrió en la Universidad de Antioquia, en Medellín, donde un grupo de encapuchados protagonizó disturbios que obligaron a evacuar parte del campus. Durante la jornada se reportaron enfrentamientos con las autoridades y la activación de artefactos explosivos, situación que llevó a la suspensión de actividades programadas en la institución.
En Bogotá, estudiantes de la Universidad Nacional realizaron una movilización hacia el centro de la ciudad para expresar su inconformidad con los resultados de la primera vuelta presidencial, mientras que en Cali la asamblea estudiantil de la Universidad del Valle aprobó un cese de actividades académicas hasta después de la jornada electoral. La medida busca promover espacios de discusión y respaldo a la candidatura de Cepeda.
También se conocieron convocatorias en otras instituciones de educación superior, incluida la Universidad Popular del Cesar, donde se promovió una concentración estudiantil relacionada con el actual escenario político nacional.
Las protestas han generado preocupación entre sectores de oposición, cuyos dirigentes advierten sobre el riesgo de un aumento de la conflictividad social durante la recta final de la campaña. Algunos líderes políticos sostienen que las movilizaciones podrían derivar en un nuevo ciclo de protestas masivas, mientras que otros denuncian una presunta utilización de estudiantes para fines electorales.
Entretanto, los organizadores de las manifestaciones aseguran que las actividades responden al ejercicio de la participación ciudadana y a la defensa de la educación pública en medio del debate político que atraviesa el país.








