La Misión de Verificación de la ONU en Colombia hizo un llamado al Gobierno entrante de Abelardo de la Espriella para acelerar la implementación del Acuerdo de Paz de 2016, al considerar que aún persisten desafíos relacionados con la violencia en varias regiones del país y que es necesario fortalecer la presencia del Estado junto con las políticas de construcción de paz.
Durante una sesión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el representante especial del secretario general para Colombia, Miroslav Jenča, felicitó al país por el desarrollo pacífico de las recientes elecciones presidenciales y señaló que la nueva administración asumirá la responsabilidad de culminar la ejecución de los compromisos establecidos en el acuerdo.
El funcionario advirtió que, aunque se han logrado avances importantes desde la firma del pacto, aún es indispensable acelerar su implementación para consolidar una paz duradera. Asimismo, manifestó preocupación por el incremento de la polarización política y lamentó la suspensión del proceso de transición entre el Gobierno saliente y el entrante, reiterando el llamado del secretario general de la ONU para que los líderes políticos reduzcan las tensiones mediante el diálogo.
En materia de seguridad, Jenča expresó inquietud por la expansión de los grupos armados ilegales y afirmó que los recientes esfuerzos de diálogo con estas organizaciones han tenido resultados limitados. También indicó que zonas como Catatumbo y el Cauca continúan enfrentando altos niveles de violencia por las disputas entre estructuras armadas por el control de rutas estratégicas y economías ilícitas.
El representante de la ONU también alertó sobre amenazas contra la población civil, el reclutamiento de menores, los secuestros y los desplazamientos forzados, además de solicitar la liberación de ocho personas retenidas presuntamente por el ELN en el departamento del Cauca. Finalmente, pidió reforzar las garantías de seguridad para los más de 11.000 excombatientes de las FARC en proceso de reincorporación y acelerar la reforma rural, destacando que el acceso a la tierra y el desarrollo económico son fundamentales para evitar el resurgimiento de la violencia, especialmente cuando se cumplen diez años de la firma del Acuerdo de Paz.








