La Operación Centinela, que terminó con la muerte de Naín Andrés Pérez Toncel, alias ‘Bendito Menor’, en Riohacha, fue ejecutada por el comando especial de la Policía conocido como ‘Los Lobos’, unidad a la que el presidente Abelardo De La Espriella atribuyó el resultado durante un pronunciamiento divulgado en sus redes sociales. En el procedimiento también murieron Rosa Angélica Tarazona, alias ‘La Bebecita’, y los señalados integrantes de la estructura criminal alias ‘El Tío’ y ‘Casiloco’.
La ubicación de Pérez Toncel habría sido posible a partir de una falla de seguridad cometida por el propio cabecilla. La inteligencia militar, la Policía Nacional y agentes de la DEA ya habían establecido, mediante una fuente humana, el área en la que se movilizaba el señalado jefe de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), pero aún desconocían el punto exacto donde se encontraba. La situación cambió cuando ‘Bendito Menor’ encendió uno de sus teléfonos y realizó una llamada para desmentir una información publicada por la revista Semana y posteriormente replicada por otros medios. La señal permitió georreferenciar el dispositivo hasta el barrio Los Olivos de Riohacha.
Con la ubicación establecida, más de 30 uniformados de unidades élite participaron en el despliegue durante la madrugada del viernes. El operativo permitió llegar hasta el lugar donde permanecía Pérez Toncel y desencadenó el enfrentamiento en el que fueron abatidos los cuatro integrantes de la estructura. El resultado fue presentado por el Gobierno como uno de los principales golpes contra las organizaciones criminales en La Guajira y el Caribe.
‘Los Lobos’ tienen como lema “No hay refugio”, una frase que el presidente utilizó para destacar la operación y advertir a las estructuras dedicadas al narcotráfico y otras actividades criminales. De La Espriella calificó a los integrantes del comando como “héroes de la patria” y manifestó su respaldo a la Policía y a la Fuerza Pública. También sostuvo que el Estado mantendrá la ofensiva contra quienes busquen intimidar a la población.
Pérez Toncel era señalado como cabecilla del Frente Javier Cáceres de las ACSN y como coordinador de actividades de narcotráfico y extorsión en sectores de la Troncal del Caribe, Magdalena y La Guajira. Las autoridades también lo relacionaban con reclutamiento y homicidios cometidos con armas de largo alcance, además de hechos de tortura y desmembramiento de cuerpos. Sobre él pesaba una circular roja de Interpol y se ofrecía una recompensa de $500 millones por información que permitiera su captura o neutralización.








