Ante la creciente crisis en el sistema de salud colombiano, los obispos del país expresaron su preocupación y anunciaron su disposición para mediar en la búsqueda de soluciones. A través de un comunicado, la Conferencia Episcopal advirtió sobre las dificultades para garantizar el derecho a la salud y se ofreció a facilitar el diálogo entre los distintos actores del sector.
La crisis se ha agudizado en medio de la escasez de medicamentos y el aumento de quejas contra las EPS y otros agentes del sistema. Según la última encuesta de Invamer, la salud es la principal preocupación de los colombianos, junto con el desempleo y la seguridad. Mientras los gremios insisten en que el sistema enfrenta un grave desfinanciamiento, el Gobierno Nacional atribuye los problemas a un supuesto acaparamiento de los gestores farmacéuticos y a presuntos sabotajes de la oposición.
El pronunciamiento de la Iglesia
En su comunicado, la Conferencia Episcopal expresó su inquietud por el difícil acceso a la atención médica, la demora en diagnósticos y tratamientos, el desabastecimiento de medicamentos y la incertidumbre que afecta a las instituciones de salud, sus proveedores y el personal sanitario.
Los obispos recalcaron que «la salud es uno de los bienes primarios del orden social y un derecho de todos» e hicieron un llamado a evitar la corrupción, la burocratización y la politización del sistema de salud, enfatizando que este debe estar al servicio del bien común.
Ante este panorama, la Iglesia se ofreció como mediadora para facilitar la concertación de soluciones. «Nos ponemos al servicio de la nación para promover la escucha, el diálogo y la construcción colectiva de alternativas en beneficio de la salud de todos los colombianos», afirmaron los obispos.
Finalmente, destacaron que la única vía para superar la crisis es «el diálogo sincero, el análisis técnico y la coordinación entre los responsables de garantizar el derecho fundamental a la salud en el país».








