El Gobierno nacional anunció la suspensión temporal de los diálogos que sostenía con cabecillas de estructuras criminales en Medellín y el Valle de Aburrá, tras la controversia generada por una fiesta realizada al interior de la cárcel de Itagüí.
La decisión se conoció luego de que saliera a la luz que varios de los líderes de estas organizaciones, vinculados al proceso de “paz urbana”, habrían participado en una parranda vallenata dentro del centro penitenciario, en la que, según versiones, hubo licor, comida y hasta artistas invitados. El hecho generó un amplio rechazo en distintos sectores del país.
A través de un comunicado, la delegación del Gobierno encargada de estos acercamientos aclaró que este tipo de situaciones no hacen parte de las condiciones ni garantías establecidas para el desarrollo del proceso, por lo que se determinó suspenderlo de manera temporal mientras se esclarecen las circunstancias de lo ocurrido.
Los diálogos, enmarcados en la estrategia de “paz total”, incluyen a decenas de cabecillas recluidos que buscan someterse a la justicia. No obstante, este episodio ha puesto en entredicho la credibilidad del proceso y reavivado el debate sobre los beneficios otorgados a estos actores.
En medio de la controversia, también se conoció que el gerente del centro carcelario fue apartado de su cargo de manera preventiva, mientras avanzan las investigaciones internas para establecer posibles responsabilidades disciplinarias y administrativas. Las autoridades buscan determinar si hubo fallas en los controles, permisividad frente a actividades no autorizadas u omisiones en los protocolos de vigilancia.
Entidades como el Inpec anunciaron investigaciones y eventuales sanciones, en medio de una creciente presión pública para revisar las condiciones bajo las cuales se desarrollan estos acercamientos.








