El Consejo Nacional de Estupefacientes derogó la Resolución 6 de 2015, mediante la cual se había ordenado suspender el uso del herbicida glifosato en las operaciones de erradicación de cultivos ilícitos mediante aspersión aérea. La decisión abre nuevamente la posibilidad de avanzar hacia la reactivación de esta estrategia, aunque no significa que la fumigación vaya a comenzar de manera inmediata.
De acuerdo con lo establecido, antes de retomar el programa deberá cumplirse la ruta definida por la Corte Constitucional. Entre los requisitos se encuentra la elaboración de un Plan de Manejo Ambiental General por parte de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), en cumplimiento de la sentencia T-413 de 2021. También será necesario realizar el proceso de consulta previa con las comunidades étnicas ubicadas en los núcleos donde se definan operaciones, conforme a la Ley 21 de 1991 y al Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo. Además, la derogatoria no autoriza automáticamente la utilización de aeronaves no tripuladas para estas labores.
La decisión está relacionada con la promesa del presidente Abelardo de la Espriella de retomar la fumigación como parte de su estrategia contra el narcotráfico, en un contexto marcado por el récord de 261.000 hectáreas de cultivos de coca registrado en el país. El mandatario ha planteado utilizar herbicidas de última generación que, según afirmó, no representen daños para la salud humana ni el medioambiente y cumplan con las disposiciones de la Corte. El desafío también está relacionado con que, según el informe anual de Naciones Unidas, el 53 % de los cultivos de coca se encuentra en zonas de difícil acceso habitadas por comunidades afro, indígenas y campesinas, incluso dentro de algunos parques naturales.








