El gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey, encendió las alarmas por la crítica situación financiera que atraviesa la red pública hospitalaria del departamento, afectada por una deuda que supera los 1.2 billones de pesos por parte de las Entidades Promotoras de Salud (EPS), entre ellas la Nueva EPS, que concentra una de las mayores responsabilidades.
La preocupación se agudizó tras la expedición de la resolución No. 2025320030006237-6 de 2025 por parte de la Superintendencia Nacional de Salud, la cual ordena suspender los pagos que la Nueva EPS aún realizaba a los hospitales públicos de Cundinamarca. Esta decisión compromete seriamente la sostenibilidad de los centros asistenciales que, hasta el momento, subsistían con esos recursos para prestar servicios básicos.
Según Rey, esta medida pone en riesgo directo la atención médica de más de 615 mil usuarios afiliados a la Nueva EPS en el departamento, quienes quedarían sin garantía de servicios ante el ahogamiento financiero de los hospitales. El mandatario calificó la decisión como inoportuna e inaceptable, especialmente en un contexto donde el giro directo de las EPS apenas cubre el 30% de los valores facturados, insuficiente para sostener la operación.
“El sistema de salud pública en Cundinamarca está al borde del colapso. Si esta situación persiste, enfrentamos una atención cada vez más precaria y una red asistencial completamente desfinanciada”, sentenció el gobernador.
Desde la Superintendencia se ha justificado la resolución como un mecanismo para fortalecer el control administrativo sobre la EPS, sin embargo, las autoridades departamentales advierten que la falta de liquidez inmediata podría derivar en un deterioro irreversible del sistema de salud regional.








