Colombia atraviesa una de las crisis humanitarias más graves de los últimos años. Entre enero y agosto de 2025, más de 79.000 personas fueron desplazadas de manera masiva a causa de la violencia y el conflicto armado, lo que representa un incremento del 94 % frente al mismo período de 2024, según el más reciente informe de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA).
El documento detalla que la mayoría de estos desplazamientos ocurrieron en los departamentos de Bolívar, Chocó y Cauca, donde los combates entre grupos armados y las restricciones a la movilidad han forzado el abandono de hogares enteros. Solo en agosto, 3.110 personas tuvieron que huir de sus territorios, cifra muy superior a la reportada en el mismo mes del año anterior.
La situación más crítica se vivió en el Catatumbo, Norte de Santander, entre enero y marzo, cuando el ELN y las disidencias de las FARC protagonizaron una fuerte confrontación por el control de la región, que dejó cerca de 100 muertos, incluidos civiles, y alrededor de 60.000 desplazados.
El impacto en la niñez preocupa especialmente. OCHA estima que al menos 11.000 niños y adolescentes fueron víctimas de desplazamiento masivo, confinamiento y restricciones a la movilidad, aunque el número real podría superar los 291.000 menores en riesgo de reclutamiento forzado u otras vulneraciones de derechos.
La ONU advirtió además que la financiación para atender a las comunidades afectadas es insuficiente, lo que podría agravar la crisis. Entre enero y agosto se registraron 52 ataques contra instituciones educativas, varios con uso de explosivos, afectando a 544 civiles y representando un aumento del 145 % en comparación con 2024.








