Un aberrante hecho de violencia ha sacudido al departamento de Antioquia y ha generado un fuerte llamado de atención sobre la vulnerabilidad que aún enfrenta la población trans en Colombia. Sara Millerey González Borja, una mujer trans de 32 años, murió este fin de semana en un hospital de Medellín tras ser víctima de un acto brutal en el municipio de Bello.
Según las primeras versiones, el ataque ocurrió el pasado viernes cuando Sara fue agredida físicamente de manera salvaje. Sus victimarios le fracturaron brazos y piernas antes de lanzarla a una quebrada. De acuerdo con las autoridades, la intención era que no pudiera nadar hacia la orilla, asegurando así su muerte por ahogamiento.
Sin embargo, en un acto de supervivencia admirable, Sara logró aferrarse a unas ramas y clamar por ayuda. Su voz fue escuchada por dos ciudadanos que transitaban cerca del lugar, quienes, al percatarse de la gravedad de la situación, alertaron al Cuerpo de Bomberos de Bello. Gracias a su rápida intervención, la mujer fue rescatada del agua con vida y trasladada a un centro asistencial de Medellín.
Pese a los esfuerzos médicos, las múltiples fracturas y el trauma causado por la agresión le arrebataron la vida el domingo. Su fallecimiento ha provocado indignación entre organizaciones defensoras de derechos humanos y colectivos LGBTI+, que han exigido justicia y una investigación seria por parte de las autoridades.
Este crimen se suma a una larga lista de casos de violencia contra personas trans en Colombia, donde la impunidad y la discriminación continúan siendo obstáculos para una vida digna y segura para esta población. Las autoridades del departamento han iniciado las investigaciones para dar con los responsables del hecho, mientras la sociedad civil y diferentes colectivos exigen que el asesinato de Sara no quede impune y que se refuercen las medidas de protección para las personas trans en el país.








