El fin de semana estuvo caracterizado por una serie de atentados con explosivos en distintas zonas del suroccidente colombiano, dirigidos principalmente contra instalaciones militares y, en algunos casos, en áreas con presencia de población civil, lo que generó un ambiente de alta tensión y preocupación en la región especialmente en los departamentos del Valle del Cauca y Cauca.
La jornada violenta inició el viernes 24 de abril en la ciudad de Cali, donde un vehículo tipo buseta escolar fue utilizado para perpetrar un atentado contra la sede del Batallón Pichincha, en el sur de la ciudad. De acuerdo con los reportes preliminares, el automotor, que portaba placas del municipio de Puerto Tejada, fue acondicionado con al menos cinco cilindros cargados con explosivos.
Horas más tarde, hacia las 9:05 de la noche, un hecho similar se registró en Palmira. En esta ocasión, el blanco fue el Batallón de Ingenieros N.° 3 Agustín Codazzi. El ataque se ejecutó nuevamente con una buseta escolar que transportaba tres cilindros explosivos. Aunque no se reportaron víctimas, la detonación causó daños materiales, incluyendo afectaciones a motocicletas que transitaban por la zona en ese momento.
La ola de violencia continuó el sábado 25 de abril en el corregimiento de Rozo, también en Palmira. Allí, un artefacto explosivo fue lanzado contra la estación de servicio conocida como La Piña. La fuerte detonación dejó al menos seis personas heridas y provocó daños en varios vehículos que se encontraban en el lugar.
Las autoridades acordonaron el área e iniciaron labores investigativas para establecer los responsables de este ataque.
Mientras tanto, en el departamento del Cauca, las Fuerzas Militares reportaron combates en el municipio de Corinto, donde tropas del Ejército enfrentaron a grupos armados ilegales. De manera simultánea, se desplegaron operaciones en otras zonas estratégicas, incluyendo sobrevuelos y presencia institucional reforzada, con el objetivo de contener la ofensiva criminal.
Sin embargo, la situación se tornó aún más crítica en la madrugada del lunes 27 de abril, cuando una camioneta cargada con explosivos estalló de manera anticipada en El Plateado, zona rural del municipio de Argelia, una zona históricamente golpeada por la presencia de grupos armados ilegales. Según las primeras versiones, el vehículo tenía como objetivo otro punto del departamento, pero la carga explotó antes de llegar a su destino.
La onda expansiva dejó al menos diez viviendas afectadas, un menor de edad y dos policías afectados por aturdimiento y según el reporte policial, no revisten gravedad.
Estos hechos se producen en un contexto especialmente delicado para el Cauca, donde días antes se había registrado uno de los ataques más graves de los últimos años. En la vereda El Túnel, en Cajibío, sobre la vía Panamericana, un atentado dejó cerca de 20 personas fallecidas, en un episodio que ha sido comparado con algunos de los hechos más impactantes del conflicto armado en Colombia.
En respuesta a esta escalada violenta, la Tercera División del Ejército Nacional informó que mantiene un amplio despliegue de operaciones en los departamentos de Valle del Cauca y Cauca, tras los recientes ataques atribuidos a estructuras armadas ilegales que delinquen en el suroccidente del país. Asimismo, indicó que en el municipio de Jamundí, unidades de la Tercera Brigada adelantan labores de verificación y control en el sector de Timba.








