Una delicada situación sacudió a la opinión pública este domingo 20 de abril, cuando la superintendente de Industria y Comercio, Cielo Rusinque, denunció un presunto intento de envenenamiento ocurrido durante su visita oficial a la ciudad de Montería, en el departamento de Córdoba. De acuerdo con la funcionaria, cuatro personas, entre ellas dos menores de edad, resultaron intoxicadas tras consumir unos dulces que habían sido originalmente obsequiados a ella.
Rusinque explicó, a través de su cuenta en la red social X, que los dulces fueron un regalo recibido durante su estadía en Montería, pero que olvidó llevar consigo. El conductor del vehículo en el que se movilizaba decidió entregar los dulces a otras personas, quienes, tras consumirlos, comenzaron a presentar síntomas de intoxicación y fueron trasladadas de urgencia a la Clínica del Río.
Según el testimonio de su escolta, Kalet, los médicos habrían confirmado la presencia de una sustancia tóxica en los dulces. En una conversación publicada por la superintendente, el escolta alertó que “al parecer querían envenenarla a usted”, lo que aumenta la preocupación sobre si el ataque fue planeado directamente contra la funcionaria. La Fiscalía y la Policía ya tienen conocimiento del caso y se encuentran adelantando las investigaciones correspondientes.
En una segunda publicación, Rusinque informó que las cuatro víctimas —dos adultos y dos niños— ya fueron dadas de alta, aunque aún presentan efectos residuales por la intoxicación y deberán continuar bajo tratamiento médico. La funcionaria expresó su alivio al saber que se encuentran fuera de peligro y señaló que este episodio representa una lección importante sobre la necesidad del autocuidado en el ejercicio de su labor pública.
El caso generó una rápida reacción del ministro de Defensa, Pedro Arnulfo Sánchez, quien aseguró que las autoridades están comprometidas con esclarecer los hechos. Hasta ahora, no se ha determinado qué tipo de sustancia fue utilizada, quién entregó los dulces ni cuál sería la motivación detrás del posible atentado.
Este incidente reaviva la preocupación por la seguridad de los funcionarios públicos y plantea interrogantes sobre la vigilancia y el protocolo que deben seguir quienes están expuestos constantemente a amenazas por su labor institucional. La superintendente concluyó su mensaje pidiendo confiar en las investigaciones y reafirmando su compromiso con el servicio público, a pesar de los riesgos.








