La Cámara de Representantes de Colombia aprobó por unanimidad, en segundo debate, la reforma a la Ley General de Cultura, una iniciativa que busca modernizar el marco normativo vigente desde 1997 y responder a las nuevas dinámicas del sector cultural en el país.
La reforma modifica la Ley 397 de 1997, considerada la base del sistema cultural del país, pero que con el paso del tiempo había quedado rezagada frente a nuevas formas de creación, circulación y consumo cultural. En ese sentido, el proyecto surge como respuesta a las transformaciones sociales, tecnológicas y económicas que han impactado a artistas, gestores y comunidades culturales en todo el territorio.
Uno de los principales enfoques de la iniciativa es reconocer la cultura como un eje de desarrollo social y económico, no solo como una expresión simbólica. Por ello, se incluyen medidas orientadas a dignificar las condiciones laborales de los trabajadores culturales, quienes históricamente han enfrentado precariedad, informalidad y falta de garantías.
Asimismo, la reforma busca fortalecer el Sistema Nacional de Cultura, promoviendo una mayor articulación entre el Estado, las regiones y los actores del sector. También plantea mecanismos más eficientes de financiación, con el fin de garantizar la sostenibilidad de proyectos culturales, especialmente en territorios apartados.
Otro aspecto clave es el impulso a la inclusión y la diversidad, reconociendo las expresiones culturales de comunidades étnicas, rurales y poblaciones históricamente excluidas, con el objetivo de ampliar el acceso y la participación en la vida cultural del país.
El proyecto, que contó con el respaldo de todas las bancadas políticas, continuará ahora su trámite en el Senado, donde se definirá su aprobación final. De concretarse, esta reforma marcaría un punto de inflexión en la política cultural colombiana, alineándola con los desafíos contemporáneos y las demandas del sector.








