Diversas naciones de América Latina y Europa se pronunciaron en las últimas horas para rechazar categóricamente el atentado perpetrado contra el senador colombiano y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, quien continúa en estado crítico tras recibir dos impactos de bala durante un evento político en la localidad de Fontibón, en Bogotá.
Uno de los primeros en expresar su repudio fue el gobierno de Perú, presidido por Dina Boluarte, a través de un comunicado emitido por la Cancillería. En él, se condenó enérgicamente el ataque y se expresó solidaridad con el pueblo colombiano y la familia del senador. Perú subrayó su rechazo a cualquier acto violento que atente contra la vida y la paz social.
A esta condena se sumó el presidente de Chile, Gabriel Boric, quien expresó su “más absoluta condena” al hecho, recordando que en democracia no hay espacio para la violencia. De igual forma, el mandatario ecuatoriano, Daniel Noboa, se solidarizó con los allegados de Uribe y manifestó su pesar por la gravedad del hecho.
El presidente de Paraguay, Santiago Peña, también se pronunció, calificando el ataque como una “grave amenaza” a la democracia y expresó su firme respaldo a la institucionalidad colombiana. Mientras tanto, el gobierno de Venezuela, encabezado por Nicolás Maduro, rechazó la violencia política y pidió una investigación rigurosa y transparente.
Desde Europa también llegaron voces de preocupación. El vicepresidente y ministro de Exteriores de Italia, Antonio Tajani, calificó el atentado como un “acto cobarde” que intenta revivir épocas de violencia superadas en Colombia. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, exigió que se determinen los responsables y subrayó la gravedad del suceso. Por su parte, el gobierno de España, mediante su Ministerio de Asuntos Exteriores, condenó de manera rotunda el intento de asesinato y manifestó su apoyo y deseos de pronta recuperación para Uribe.
El consenso internacional ha sido claro: este ataque representa una amenaza directa a la estabilidad democrática de Colombia, y exige una respuesta firme por parte de las autoridades. En todos los pronunciamientos, la solidaridad ha sido extendida tanto a la víctima como al pueblo colombiano en general.








