El mundo del rock está de luto tras conocerse la muerte de Ozzy Osbourne, ícono del Heavy Metal y líder de la mítica banda británica Black Sabbath. El artista, de 76 años, falleció rodeado de su familia en su natal Birmingham, Reino Unido, según informó un comunicado oficial emitido por sus seres queridos.
Reconocido por su inconfundible voz y su papel como pionero en la historia del metal, Osbourne fue la figura central de Black Sabbath, grupo que revolucionó la música desde 1968 con éxitos como Paranoid, Iron Man y Crazy Train. Su familia expresó que el cantante partió en paz, acompañado por el cariño de sus más cercanos, y solicitó respeto a su privacidad en este difícil momento.
El pasado 5 de julio, Ozzy ofreció su último concierto junto a Black Sabbath en el estadio Villa Park, un reencuentro que se convirtió en un evento histórico tras 20 años sin presentaciones conjuntas. En ese escenario, Osbourne despidió a su público interpretando Paranoid, y agradeció el amor incondicional de sus fanáticos. El concierto fue también un acto de solidaridad: los ingresos fueron destinados a causas benéficas, como el hospital infantil de Birmingham.
Ozzy, quien vivía con Parkinson desde hace varios años, deja un legado imborrable en la historia de la música. Su voz, su energía y su estilo seguirán resonando por generaciones.








