La ciudad autónoma de Ceuta afronta una de las mayores crisis migratorias de su historia luego de que cerca de 40.000 personas cruzaran en las últimas horas la frontera con Marruecos, una situación que ha puesto al límite la capacidad de respuesta de las autoridades españolas y motivó el desplazamiento inmediato del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
El ingreso masivo comenzó el jueves y, aunque durante la madrugada el flujo disminuyó, las llegadas continuaron hasta la mañana del viernes. La emergencia también deja un saldo trágico: al menos 34 personas perdieron la vida mientras intentaban alcanzar la costa ceutí, donde miles de migrantes, entre ellos numerosos menores de edad, lograron ingresar tras cruzar a nado o caminando por la playa que conecta con la valla fronteriza.
Las autoridades atribuyen la movilización a rumores difundidos en la ciudad marroquí de Fnideq sobre una supuesta apertura del paso fronterizo, lo que provocó concentraciones masivas de personas decididas a cruzar hacia el enclave español.
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Frente a este escenario, el Ejecutivo español ordenó un amplio despliegue de seguridad para recuperar el control del territorio. El Ministerio del Interior envió unidades del Ejército en apoyo a la Guardia Civil, además de reforzar la zona con 70 agentes adicionales, equipos de buceo y embarcaciones del Servicio Marítimo. Paralelamente, Madrid confirmó un acuerdo con Rabat para acelerar la devolución de quienes ingresaron de manera irregular.
La magnitud de la crisis también ha generado repercusiones internacionales. Francia anunció un endurecimiento de los controles en su frontera con España, mientras que el Gobierno italiano pidió suspender al país del espacio Schengen al cuestionar su política migratoria. En respuesta, España convocó al embajador de Italia en Madrid. A su vez, Estados Unidos utilizó las imágenes del episodio para insistir en la importancia del control de fronteras.
El episodio supera ampliamente la crisis registrada en mayo de 2021, cuando unas 10.000 personas ingresaron a Ceuta en 48 horas. La nueva oleada ocurre pocos días después de la visita de Pedro Sánchez a Argelia para fortalecer las relaciones bilaterales, reavivando el debate sobre el equilibrio diplomático entre España, Marruecos y Argelia en torno al conflicto del Sáhara Occidental.








