Una delegación de diplomáticos y personal de seguridad de Estados Unidos viajó este viernes 9 de enero de 2026 a Caracas para iniciar una evaluación preliminar sobre la posible reapertura de la embajada estadounidense en Venezuela, cerrada desde 2019, informaron fuentes oficiales.
El grupo, que incluye al encargado de negocios en Colombia: John T. McNamara, arribó a la capital venezolana con el mandato de realizar una evaluación inicial con miras a una posible reanudación gradual de las operaciones diplomáticas, según explicó un funcionario del Departamento de Estado de EE. UU. a EFE.
La iniciativa forma parte de un proceso exploratorio tras los recientes cambios políticos en el país sudamericano, en medio de un contexto regional que ha incluido la captura de Nicolás Maduro y su traslado a Nueva York para enfrentar cargos federales. El equipo diplomático estadounidense procederá a analizar condiciones técnicas y logísticas para determinar si es viable reactivar la presencia diplomática en la capital venezolana.
El Gobierno de Estados Unidos confirmó que la delegación viajó desde la Oficina Externa de los Estados Unidos para Venezuela (Venezuela Affairs Unit), con sede en Colombia desde el cierre de la embajada en 2019, y que se espera que esta misión marque un paso inicial hacia la reanudación de relaciones diplomáticas formales entre Washington y Caracas.
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El plan estratégico de Trump
Aunque aún no se ha fijado una fecha oficial para la reapertura de la embajada, la administración del presidente Donald Trump ha expresado en días recientes su interés en restablecer presencia diplomática en Venezuela. Fuentes privadas consultadas por medios internacionales señalan que el gobierno estadounidense ha solicitado al personal local comenzar preparativos para la posible llegada de funcionarios a la legación en Caracas.
La embajada estadounidense en Venezuela fue cerrada en enero de 2019 tras el reconocimiento por parte de Estados Unidos del líder opositor Juan Guaidó como presidente legítimo de Venezuela y el consiguiente rompimiento de relaciones con el gobierno de Nicolás Maduro. Desde entonces, las funciones diplomáticas y consulares han sido atendidas desde la sede estadounidense en Bogotá.
El avance hacia una posible reapertura se da en un escenario de diálogo exploratorio entre las administraciones de ambos países, con la intención declarada de normalizar los canales oficiales de comunicación y cooperación, así como de abordar temas bilaterales que incluyen la situación política venezolana y la gestión de las misiones diplomáticas.









