Una emergencia de grandes proporciones mantiene en alerta a Nepal y al sur de China, donde al menos 469 personas han muerto y más de 1.500 permanecen desaparecidas tras una avalancha de agua, hielo, lodo y rocas que arrasó poblaciones en una zona fronteriza entre ambos países.
La tragedia habría comenzado este miércoles 26 de agosto con el desprendimiento de una enorme masa de hielo a unos 5.200 metros de altura, en las montañas del Himalaya nepalí, cerca de la frontera con el Tíbet. El bloque cayó sobre un río y desencadenó un violento flujo de detritos que descendió por el valle, destruyendo puentes, viviendas y otras estructuras.
Registros de cámaras de seguridad muestran cómo la corriente de lodo sepultó un puesto de control mientras varias personas intentaban ponerse a salvo.
La magnitud del impacto generó una señal equivalente a un sismo de magnitud 5,2 a las 8:37 de la mañana. El Servicio Geológico de Estados Unidos descartó posteriormente que se tratara de un terremoto y atribuyó el registro al movimiento y choque de los escombros.
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Las autoridades comenzaron a recibir los primeros reportes hacia las 9:00 de la mañana y emitieron alertas para las comunidades ubicadas a lo largo del río Bhote Khoshi. Sin embargo, aún no está claro cuánto tiempo tuvieron los habitantes para reaccionar.
La emergencia podría agravarse en el condado chino de Gyirong, donde existe el riesgo de que una represa natural formada por un deslizamiento ceda ante las lluvias y las bajas temperaturas previstas.
Entre los desaparecidos hay más de 700 extranjeros, incluidos decenas de ciudadanos estadounidenses. Los equipos de rescate continúan las labores de búsqueda, mientras científicos analizan imágenes satelitales y registros de campo para determinar el volumen de hielo desprendido, que podría oscilar entre 500.000 y decenas de millones de metros cúbicos.








