La Iglesia católica ha iniciado este miércoles uno de sus procesos más solemnes y decisivos: el cónclave para elegir al nuevo papa, tras el fallecimiento de Francisco el pasado 21 de abril. La Capilla Sixtina, escenario tradicional de esta ceremonia centenaria, recibió a 133 cardenales electores provenientes de los cinco continentes, en el que es considerado el cónclave más numeroso y diverso de la historia. Este evento marca el inicio de una nueva etapa para la Iglesia, que deberá definir si continúa con la línea reformista de Francisco o toma un rumbo distinto.
La jornada comenzó con la misa Pro eligendo Pontifice en la basílica de San Pedro, presidida por el cardenal decano. En la tarde, los purpurados se trasladaron en procesión a la Capilla Sixtina, entonando cantos litúrgicos como el Veni Creator Spiritus. Una vez dentro, uno a uno prestaron juramento de confidencialidad sobre el desarrollo del cónclave, antes de que el maestro de ceremonias, monseñor Diego Ravelli, ordenara el cierre total con la frase en latín Extra omnes (“fuera todos”). A partir de ese momento, los cardenales quedaron completamente aislados del mundo exterior.
Aunque no existe una lista oficial de candidatos, entre los nombres que más se mencionan en el Vaticano están figuras de peso como Pietro Parolin, actual secretario de Estado; los italianos Matteo Zuppi y Pierbattista Pizzaballa; el filipino Luis Antonio Tagle; y el estadounidense Robert Francis Prevost. La primera votación se llevará a cabo esta misma tarde y podría generar ya una primera «fumata», aunque lo más probable es que no se alcance un consenso en las primeras rondas. Según las normas vaticanas, los cardenales votarán hasta cuatro veces al día, con una pausa de reflexión cada tres jornadas si no se logra elegir al nuevo pontífice. La expectativa mundial crece en torno a quién será el próximo líder espiritual de los más de 1.300 millones de católicos en el mundo.








