La ciudad de San Francisco fue escenario de un nuevo y audaz robo, luego de que cerca de 30 ladrones enmascarados irrumpieran en una joyería de la bahía para llevarse un botín valorado en aproximadamente un millón de dólares.
De acuerdo con las imágenes de las cámaras de seguridad, los delincuentes ingresaron en grupo al establecimiento, portando armas de fuego y herramientas como picos, con las que rompieron las vitrinas en cuestión de segundos. Los responsables cubrían sus rostros para evitar ser identificados y actuaron de forma coordinada, llenando bolsas con joyas y relojes de alto valor.
El sistema de seguridad de la joyería, instalado después de un robo anterior, logró bloquear momentáneamente las salidas, atrapando a los ladrones en el interior. Sin embargo, dispararon contra los vidrios hasta abrirse paso y escapar en vehículos que los esperaban en la entrada del local.
La Policía desplegó un operativo aéreo y terrestre, rastreando varios de los automóviles usados en la huida mediante GPS. Gracias a esta acción, algunos de los sospechosos fueron detenidos, aunque las autoridades confirmaron que la investigación sigue en curso para ubicar al resto de la banda.
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Vecinos de la zona manifestaron su preocupación por el incremento de este tipo de robos violentos, que en los últimos meses se han repetido en diferentes comercios de la región. Las autoridades locales indicaron que se están reforzando las medidas de seguridad y la vigilancia en centros comerciales y zonas de alto flujo para evitar que hechos similares se repitan.
Por ahora, la joyería permanece cerrada mientras se realizan reparaciones, pero los propietarios anunciaron que reabrirá sus puertas el próximo sábado e hicieron un llamado a la comunidad para que colabore con información que permita identificar a los responsables que aún están prófugos.








