‘El Milagro’, ubicado en el kilómetro 27 de Albania, La Guajira, es una comunidad que hace honor a su nombre, y sus habitantes lo ven como un verdadero milagro.
En este rincón del centro guajiro, donde alguna vez hubo escasez de agua, educación y recursos, hoy se respira progreso gracias al esfuerzo incansable de sus pobladores.
Rosinia González, artesana del lugar, expresa lo que muchos en la comunidad sienten: “Parece que Dios le hubiera dado ese nombre a él (su abuelo). El Milagro. O sea, que es un milagro que Dios nos ha dado porque él tarda, pero no olvida. Mira cómo estamos hoy en día”. Su agradecimiento refleja el cambio que ha experimentado este territorio, que ha crecido a fuerza de trabajo y solidaridad.
Salvador González, líder de la comunidad, destaca el espíritu emprendedor que caracteriza a su gente: «Aquí la gente es emprendedora, hay muchos que no son estudiados, pero somos gente de bien. Todo lo que tenemos ha sido con esfuerzo». Él mismo ha sido testigo de cómo su hermana ha sacado adelante a sus tres hijos solo con la venta de artesanías, un símbolo de la autosuficiencia y dedicación que define a El Milagro.
La paz y la tranquilidad son el día a día en esta comunidad. «Aquí hay una vida bien sabrosa, bien relajada, somos independientes», asegura Salvador.
Además del trabajo en la artesanía, la agricultura y la ganadería son pilares de la economía local. Proyectos impulsados por la empresa Cerrejón han sido clave en el desarrollo de la comunidad, mejorando infraestructuras como carreteras y sistemas de riego. “Aquí no había carretera, no había accesos, el transporte era en burrito, pero ahora la calidad de vida ha cambiado mucho, ya tenemos carretera; realmente agradecerle a Dios y a Cerrejón, además porque no hace mucho nos trajo beneficios, una huerta con unos sistemas de riego que han sido un avance para toda la comunidad porque el sustento y arte de nosotros son los animales y la siembra”, comenta Salvador con gratitud.
El futuro de ‘El Milagro’ se proyecta lleno de posibilidades; sus habitantes sueñan con un mayor desarrollo, más profesionales y mejores condiciones para sus hijos; acceder a esta comunidad es llegar a un lugar que simboliza el esfuerzo colectivo y el progreso constante.








