Los hechos de violencia no paran en el municipio de Maicao, a pesar de los esfuerzos de las autoridades por garantizar la seguridad ciudadana. El martes, en un mismo sitio, fueron asesinadas tres personas al tiempo que se logró la captura de los presuntos responsables.
Las declaraciones de la primera autoridad del municipio, Mohamad Dasuki, argumentando que las estadísticas indican que en años anteriores los hechos violentos eran mayores comparados con el 2021, no corresponden a lo que siente el ciudadano común y corriente que se siente sitiado por quienes están sembrando el pánico en el territorio.
En lo que va corrido de este mes de octubre, han sido asesinadas más de diez personas, lo que indica que el tema es complejo y delicado y requiere labor de inteligencia para que se determine exactamente qué está pasando en el municipio fronterizo.
Los hechos de violencia no se pueden desestimar, porque podrían estar asociados a temas de narcotráfico, de contrabando, de ajustes de cuenta, como también de delincuencia común, razón por la cual corresponde a la primera autoridad seguir trabajando para garantizar la seguridad ciudadana como primera autoridad del municipio.
No es momento de buscar culpables, ni de ver en los contradictores políticos al enemigo, ese no es el camino para encontrar las soluciones a una ciudad que como Maicao se debate en una serie de problemas que ahora se agudizan por quienes están sembrando el miedo en la ciudadanía.
La percepción de inseguridad y el miedo de la comunidad es real, no corresponde a deseos mal intencionados de ningún medio de comunicación, ni de ningún líder social ni ningún contradictor político, de allí que es necesario una seria reflexión del alcalde y todo su gabinete para mostrar una ciudad segura y amable.
También es necesario que el Gobierno departamental y el Comando de Policía de La Guajira, sigan brindando todo el apoyo que sea necesario para frenar la acción de los delincuentes en el municipio fronterizo.
Llegó el momento para que el alcalde de Maicao y su equipo de gobierno, se pongan en los zapatos de la ciudadanía y comprendan que la inseguridad no tiene color político.