El reloj político de Colombia comenzó a marcar la cuenta regresiva del tiempo que queda para escoger al candidato que gobernará el país en los siguientes cuatro años.
De las dos fórmulas presidenciales que existen, uno será presidente con su respectiva vicepresidenta y el otro quedará de senador y su fórmula hará parte de la Cámara de Representantes.
Usted que tiene pensado acudir a las urnas para cumplirle el compromiso a la democracia, quedan pocas horas para elegir al nuevo presidente, conteo regresivo que para un porcentaje de ciudadanos requieren que esto termine rápido, mientras que otros están viendo los toros desde las barreras y no se inmutan de la guerra sucia que hay para desvirtuar a los candidatos en contienda.
A pocas horas del debate electoral utilizamos la frase de cajón: “la suerte está echada” y solo pedimos que gane limpiamente el candidato que los colombianos tienen decidido que gane, eso sí, pedimos cordura y tranquilidad para quienes promueven la confrontación entre personas, o a quienes no van a aceptar los resultados.
Ha sido una campaña en que la mayoría de nuestros columnistas han tenido el espacio para destacar lo mejor de las propuestas de los candidatos, posición que dejaron plasmadas en cada uno de sus escritos en donde unos fueron abiertamente directos con el candidato que respaldan, otros fueron más meticuloso con sus afirmaciones y muy pocos fueron consejeros con sus lectores para tomar una decisión mucho más pensada. Fueron opiniones que estuvieron en el marco de sus inclinaciones políticas, ideológicas y conceptuales que dejaron su justificación en cada uno de los escritos que se publicó.
Como editorialista corresponde ser el termómetro de la sociedad, sociedad que se ha venido desintegrando por estos días de campaña presidencial en donde hemos sido testigo que en la alcoba matrimonial o la mesa familiar se han enfrentado esposos, padres e hijos, quienes por razones de diferencias ideológicas, han llegado a las aberraciones políticas, situación de extrema en donde cada quien debe respetar su posición e inclinación por el candidato que cree que debe gobernar al país.
Llamamos a reflexionar para que tomemos el tema con tranquilidad, especialmente cuando nos encontramos en la semana más crucial del debate, domingo de elecciones en que vamos a escoger al nuevo presidente de Colombia, momento de la política que no puede ser motivo para que una familia se pelee o se desintegre.