Se cumplieron el pasado domingo las elecciones regionales en que los colombianos elegimos a los gobernadores, diputados, alcaldes, concejales y Juntas Administradoras Locales.
Cita con la democracia en la que consideramos que quienes dieron el voto lo hicieron por las mejores propuestas que nos presentaron los candidatos durante los meses de campaña. Si eso lo hicimos con conciencia y responsabilidad, entonces podemos estar tranquilos.
La cita democrática fue el domingo en donde cada uno de los colombianos pudimos elegir nuestra autoridad territorial y al llegar al cubículo voluntariamente sin ninguna presión, demostramos en el futuro que el voto tiene el gran potencial para sacar adelante al Departamento y al municipio con sus respectivos diputados y concejales.
Señores electores, si hemos votado con responsabilidad generamos tranquilidad en nuestra conciencia para que después de las elecciones usted pueda tener la tranquilidad y pueda decir en propiedad, que el elegido va a generar el cambio que nuestra jurisdicción territorial requiere.
Para los candidatos que se sometieron a la contienda les tenemos que decir que la política es un asunto de serios jugadores en la que unos tienen que ganar humildemente y otros deben aceptar con altura e hidalguía la derrota.
En la eventualidad de que hayamos votado con responsabilidad le estamos dando un claro ejemplo a la sociedad electora y a las nuevas generaciones de la política que vienen pidiendo espacio de renovación, que no le podemos entregar una democracia con vicios de la misma forma en que nos dejaron los antiguos protagonistas de la política que hoy se van retirando.
Ya los guajiros elegimos a quienes teníamos que elegir y demostramos al momento de votar que lo hicimos por el candidato o candidata que creemos que tiene la capacidad y el talante de sacar adelante al Departamento y al municipio en donde residimos.
Es lógico que después de un debate electoral quedan entre los electores, aliados de los candidatos y las campañas, los comentarios morbosos de la política, algunas reflexiones que pueden tener asidero y otras fuera de contexto, pero lo cierto es que los colombianos elegimos a los mandatarios regionales.
Con el sigilo de confesión que tenemos los seres humanos, nos podemos responder la gran pregunta que hacemos ¿Hemos votado a conciencia y con responsabilidad? Si me está respondiendo que sí, puede dormir tranquilo o tranquila.
En la eventualidad de que no sea así sabe que tiene una deuda pendiente con la democracia, simplemente porque le está entregando al sistema político colombiano una soberanía viciada de corrupción.
Además, después de evaluarse los resultados al ritmo de la euforia de los ganadores y al descontento de los perdedores, lo que viene es evaluar la veracidad de las encuestas y verificar hasta donde fueron sus aciertos y desaciertos.
