La independencia periodística, la libertad de expresión y la idoneidad en el contenido de la información están en peligro mientras quienes cumplimos la misión de informar estamos recibiendo amenazas, así lo han denunciado tajantemente los colegas de los municipios de Barrancas y Uribia, lugares en donde impera la intimidación y la presión psicológica en contra de quienes tenemos la responsabilidad de informar.
Cíclicamente, cada vez que llega la temporada política no deja de ser para los periodistas del Departamento un dolor de cabeza debido a las presiones que ejercen funcionarios, dirigentes políticos, particulares y algunos súbditos de las campañas, pero llama poderosamente la atención el aumento de amenazas a periodistas, hecho delincuencial que coinciden con el proceso de elecciones regionales que se realizarán el próximo 29 de octubre en todo el territorio nacional para elegir a los nuevos gobernadores, alcaldes, diputados, concejales y juntas administradoras locales.
En esta oportunidad, las amenazas en contra de los periodistas se vienen presentando en los municipios de Barrancas y Uribia, lugares en donde los panfletos amedrantan a quienes tienen la responsabilidad de informar, buscando silenciar a quienes de una u otra forma tienen la voz para decir los hechos noticiosos de su localidad.
Para nadie es un secreto que los periodistas estamos constantemente sometidos a múltiples riesgos y es en esta temporada en donde los delincuentes al servicio de los políticos nos constriñen tanto que nos llevan al extremo de autocensurar lo que debemos informar. La otra censura la ejercen los funcionarios, quienes tienen a sus manos la pauta, y en el evento en que el periodista les critican a su candidato, de un solo plumazo nos quitan la publicidad.
La otra cara de la moneda que tiene la política de La Guajira corresponde a los periodistas que toman partido para defender una candidatura, dejando a un lado los principios de veracidad e imparcialidad y cayendo en la multiplicación de rumores y opiniones de quienes tendenciosamente tratan de desorientar para favorecer al candidato de su predilección.
Esta situación se viene dando en otros municipios del departamento, pero acentuado en San Juan del Cesar, en donde los periodistas tienen una abierta participación en política y una acérrima defensa de su candidato, e inclusive, existen periodistas y presentadores de programas que se han tomado a pecho una de las dos campañas, situación que compromete la independencia de quienes tienen el deber de informar.
Los periodistas podemos hacer publicidad y propaganda electoral, lo que no podemos es caer en el proselitismo y el revanchismo, anexión que desdibuja la cualidad de idoneidad que debe predominar en el ejercicio del oficio.
