El gremio de cocheros de Cartagena exigió una millonaria compensación económica para aceptar la sustitución de los carruajes de tracción animal por coches eléctricos, lo que desató un fuerte choque con la Alcaldía Distrital.
De acuerdo con los reportes conocidos, los cocheros estarían solicitando hasta 930 millones de pesos por cada carruaje y cerca de 93 millones de pesos por cada caballo, cifras que, en conjunto, superarían los 70.000 millones de pesos. Las exigencias han generado polémica por la falta de soportes técnicos que las respalden.
El alcalde Dumek Turbay Paz rechazó de manera tajante estas pretensiones y defendió la prohibición del tránsito de caballos cocheros, vigente desde el 29 de diciembre de 2025, asegurando que Cartagena no negociará bajo ningún escenario que implique maltrato animal.
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Transformación de los carruajes
La controversia se da en medio del proceso de transformación del transporte turístico en el Centro Histórico de Cartagena, luego de que la administración distrital prohibiera el tránsito de carruajes de tracción animal y los reemplazara por coches eléctricos. La medida fue calificada por la Alcaldía como histórica, al poner fin a una práctica que por años estuvo asociada a cuestionamientos por bienestar animal.
El alcalde Turbay sostuvo que la decisión se tomó tras evaluaciones técnicas y sanitarias, y aseguró que varios de los caballos utilizados en esta actividad presentaban signos de desnutrición y condiciones inadecuadas, según valoraciones realizadas por la UMATA. Para el mandatario, permitir la continuidad del modelo anterior implicaría avalar prácticas que no son compatibles con la protección de los animales ni con la visión de ciudad que se busca consolidar.
Aunque la administración distrital reiteró que mantiene disposición al diálogo con los cocheros, dejó claro que este solo se dará bajo criterios técnicos, responsables y realistas. El primer mandatario de los cartageneros insistió en que la modernización del servicio turístico es irreversible y que el uso de coches eléctricos hace parte de una apuesta por un turismo más sostenible, alineado con estándares de bienestar animal y sostenibilidad urbana.








