“Valledupar Prócer ciudad, desde mi tierra que la quiero tanto te traigo un abrazo de paz y de amor, símbolo de confraternidad entre los guajiros y vallenatos que viven el canto de un mismo folclor”.
El aparte que antecede corresponde a la canción titulada ‘Con el alma en la mano’ de Marciano Martínez Acosta con la cual obtuvo el título de Rey de la canción inédita en el Festival Vallenato en el año 1988, esa obra musical fue incluida por ‘Poncho’ Zuleta con ‘Beto’ Villa en el LP titulado ‘Dos dinastías’ en 1988, vino a mi mente esa canción a propósito del tema que ocupa nuestra atención, no se desesperen, tómense el traguito de café que ya les voy a contar.
Sea lo primero advertir que opinamos respecto de asuntos relacionados con el Festival Vallenato, porque ese evento hace muchísimos años dejó de pertenecerle solo a los vallenatos, ahora nos pertenece a todos, y también lo hacemos por la potísima razón que como pueblos hermanos, que cantan juntos y juntos lloran sus muertos es indiscutible que cuando el valle estornuda a La Guajira le da catarro, todo para significar que no podemos ser indiferentes con lo que sucede con el Festival de la Leyenda Vallenata.
Concluida la edición 52° del afamado Festival he leído ríos de tinta, he escuchado y hablado muchas horas de radio y por la radio, y he recibido centenares de columnas, memoriales de agravios, memes y elucubraciones virtuales sobre lo sucedido en el festival y lo que no sucedió también, hechas estas precisiones consideramos oportuno hacer un llamado a prudencia, porque así como he leído opiniones críticas pero respetuosas y constructivas sobre lo pasado y lo que sigue, también he leído y escuchado conjeturas y expresiones que huelen a disociación, lógicamente es imposible que la gente piense o hable en coro, pero se requiere un punto mínimo de encuentro sobre el cual si hay que estar de acuerdo. El Festival Vallenato no se puede acabar, hay que salir al paso entre guajiros y vallenatos a quienes pretenden matar el grillo para sacarle el pito.
Independientemente de lo anterior, invitamos a los directivos de la Fundación para que pongan el oído al piso, el manejo del festival necesita un timonazo para enderezar el barco, se requiere oxigenar esa organización para que lleguen gente e ideas frescas, sin estropear la defensa de lo tradicional, es indiscutible que la ‘Cacica’ desde donde Dios la tiene no puede estar de acuerdo que paulatinamente, pensando más en producir dinero que en fortalecer la parte folclórica del festival se le esté dando más importancia a los conciertos con artistas internacionales costosos que a los competidores, que se este invisibilizando a los verseadores, a los compositores y a los músicos porque los planes de medios dedican sus esfuerzos a promocionar los espectáculos nocturnos, muchas veces con artistas descaderados que cantan vainas que nada tiene que ver con lo que uno entiende.
Algunos sectores insinúan subrepticias intrigas políticas que podrían estar afectando el festival, ojalá no sea así, por eso es bueno citar y recordar las palabras del padre Pedro Espejo en su muy famosa carta de despedida de Riohacha cuando fue enviado “al destierro” en Ocaña y dijo lo siguiente: “Dedicaos al trabajo honrado que ennoblece y pone a cubierto de los vicios, y separaos de la política que corrompe y es verdadera gangrena de los pueblos”, el que entendió, entendió… ojalá nada tenga que ver la política con esa fiesta popular porque ahí sí, apaguemos y vámonos para otra parte.
Por otra parte, urge una modificación de los reglamentos que se tienen para la selección de los jurados porque hubo este año un caso que dejó en la audiencia la percepción que hubo un tufillo de complacencia y póstumo homenaje y no un veredicto que respondiera a lo que se vio en tarima, esa noche al conocer la decisión recordé el pasaje bíblico cuando Jesús dijo “Muchos de los últimos serán los primeros” porque terminaron premiando de primero a quien debía quedar de quinto.
Lo mejor, la verraquera de todas las mujeres que compitieron, dieron sopa y seco, y dejaron el alma en la tarima, no hay discusión sobre el veredicto porque cualquiera podía ser ganadora, en ese sentido todo el mérito lo tienen la Asociación Evas & Adanes que matizando sus eventos con intérpretes femeninas de música vallenata tejieron la esperanza de lo que se ha avanzado, y el ‘Encuentro Vallenato Femenino’ –Evafe– que se constituyó en sus tres primeras ediciones en el gimnasio donde se prepararon para grandes ligas las niñas, adolescentes y mayores que ahora se enfrentan a pico y espuela con cualquiera en los escenarios.







