El pasado 20 de agosto de 2026 La Cepal, – Comisión Económica creada el 25 de febrero de 1948 por el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas, con el propósito de ayudar en el desarrollo de los países de la región – presentó su informe semestral de proyección de las economías regionales para el 2026.
En términos generales nuestras economías no presentan cambios significativos, prácticamente, después de la crisis de 2008 es la misma sinfonía, ‘estancamiento’ son los síntomas; caracterizadas por una insuperable ‘incertidumbre’ que se refuerza cada vez por su condición de economías dependientes de los EE.UU, cuestión que no revelan cuidadosamente sus informes; por ejemplo: omite un caso de no muy poca monta: el impacto de los aranceles impuesto por Trump, a las economías de la región. Reconocerle si, su declaración abierta sobre la carestía de los costos de los intereses del capital, que inciden en el freno de la inversión en “la persistencia de condiciones financieras restrictivas”. Solo logra mascullar “El deterioro del escenario externo es uno de los principales factores detrás de la revisión a la baja de las proyecciones de crecimiento regional”.
¡Claro!, la proyección es a la baja, y así lo viene advirtiendo la Cepal desde el 2025; indicativo de la insuperabilidad de la crisis que vive el capitalismo, la demostración palmaria que mientras los gobernantes socialdemócratas o progresistas de la región, no se aparten de la administración de un régimen social de explotación capitalista, no se avanzará, no al crecimiento, sino al desarrollo, cosas muy distintas y, corren siempre el peligro, de perder los avances políticos alcanzados por la lucha popular, como en efecto acontece. Se podrán alcanzar vestigios de crecimiento muy inocuos, como el nuestro en Colombia, de 3.5% en el segundo trimestre del año, por encima de la media en América Latina del 2.2% proyectada para el 2026.
En plata blanca, nuestras economías, están sujetas, no a las necesidades de nuestros pueblos, sino, a las pretensiones imperialistas; los nuevos gobiernos, de franca posición derechista, disputan entre sí, su adulación reverencial, y su abyecta postracional magnate Trump. Trump ha sido claro desde su primer día de gobierno: American first, La Maga; ellos primeros, los demás que se jodan, es decir, en América Latina, tenemos que arrastrarnos para la recuperación de una economía de guerra como la estadounidense con una deuda de 39 billones de dólares, más grande que su PIB de 37; con una inflación indomable del 3.4% que afronta el aumento del precio internacional del petróleo después de su derrota frente a Irán.
La Cepal, ahonda en la trivialidad, aconseja las fórmulas de la incertidumbre y el atraso, la mendicidad financiera, la dependencia económica, llama a “ampliar la movilización de recursos internos y externos, y fortalecer la gobernanza son factores fundamentales para impulsar políticas que dinamicen la inversión, aumenten la productividad y fortalezcan la resiliencia macroeconómica, en un entorno global cada vez más incierto”. Mensaje gatopardiano que fomenta y profundiza el atraso y la dependencia; su burocratismo enfermizo y concurrente solo sirve para informar sobre nuestra catastrófica enfermedad de países atrasados y dependientes, que la intelectualidad burguesa edulcora como países: en vías de desarrollo, tercer mundo, emergentes, sur global, etc.
Necesitamos un Gobierno que conduzca una economía productiva: que anteponga la dirección obrera en las decisiones de nuestra economía, que fortalezca la alianza obrero campesina, que mejore las condiciones materiales de vida del pueblo, que, en el caso colombiano las juntas comunales jueguen el papel de poder popular; derrotar el burocratismo, en nuestro caso la derecha entronizada en un Gobierno democrático que pasó (Petro) no hizo más que torpedear las aspiraciones del pueblo actuando como caballo de Troya; no se puede avanzar hacia el desarrollo, que solo lo garantiza el socialismo, con botargas ministeriales oportunistas y mercantilistas, social liberales que le rinden culto a la burguesía; así, no se alcanza bienestar.
La alianza fundamental es la obrera campesina, incluso para la electoral. Mientras estemos ilusionados con las alforjas de la corruptela y el narcotráfico, estaremos perdidos; no seremos un país donde el hambre y la ignorancia sean cosas superadas. Seremos para la Cepal, una referencia estadística maloliente.








